Autor Tema: Gracias, chicas.  (Leído 213 veces)

Desconectado juanpindonga

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Gracias, chicas.
« en: 20 de Noviembre de 2019, 01:56:41 pm »
Desde la época de la caverna primigenia hasta las actuales épocas de hiperconexión con las redes (anti)sociales, no han mediado muchos cambios.

Los hombres evolucionaron... pero las féminas siguen igual que en prehistóricas épocas.

Para ellas, el mundo, muchas veces, se circunscribe a un único hecho: la maternidad.

Y no mucho mas.

Por supuesto, todo lo que tenga que ver con la susodicha maternidad, les moviliza y mucho.

Léase, conseguir recursos financi€ro$, un trabajo que sea muy poco absorbente (o directamente, no trabajar, sino ser mantenidas), y dedicar sus tiempos libres y no tanto, a la procreación.

Como experimento, Sres., vean a cualquier fémina cuando se pone a observar, arrobada, a un crío paseando en un carrito empujado por su madre.

Se les chorrea la entrepierna pensando en ser ellas también madres.

Así sea que ya tienen varios retoños... la pulsión reproductiva en el género femenino es demasiado intensa y les bloquea, pienso yo, otros centros cerebrales superiores.

Son así, que se le va a hacer.

Pero para ser madres, hace falta algo: ADN de un masculino.

Sin ese mínimo detalle, no hay maternidad posible.

Algunas, las mas audaces y con mayor disponibilidad dineraria, optan por ir a un banco de semen, elegir en base al catálogo un masculino que a ella le agrade por sus características fenotípicas, hacerse inseminar y quedar preñadas.

Total, dicen, los hombres no son necesarios.

Obviamente, nunca tuvieron que pasar estrecheces económicas y creen que todo se les va a resolver favorablemente a la hora que hacerse preñar en el laboratorio de fertilidad.

Lo que suceda después, lo descubren de la forma mas desagradable... y es cuando el dinero no les alcanza para nada, y ahí, comienzan las retahílas de insultos para todo el género masculino al que hacen responsable de sus desventuras económicas, y encima preñadas, o lactantes.

Nadie les explicó (o al menos, no quisieron escuchar) que para ser una madre eficiente, solas, no alcanza.

Es menester tener un masculino al lado, que le provea de seguridad, dineros en cantidades, ayuda permanente... total, como suelo decir, el hombre aporta el dinero, y la mujer, el malhumor.

Ésa, es otra constante matemática que lamentablemente descubrí en el tiempo.

Ellas, se quejan permanentemente, y ellos tienen que aguantar sus permanentes quejas sin chistar y aceptando que son responsables de todo... mientras la fémina de turno continúa impoluta y cuasivirginal con sus insultos para con los hombres.

Pero un punto divertido es cuando una fémina se pone entre ceja y ceja a un masculino dado.

Evidentemente, lo primero que evalúan es su capacidad monetaria.

Saben que con dinero, cualquier tipo puede resultar atractivo.

Así sea un violento, un golpeador... mientras muestre billete, se aguantan cualquier cosa.

Segundo, evalúan su condición afectiva.


Esto es si hay o no una (o varias) féminas que estén revoloteándole a su proyecto de masculino.

Igual, mucho problema no se hacen, porque robarle un tipo a otra mina es lo mas sencillo del mundo para cualquier mujer que se lo proponga.

Tercero, su capacidad de ser padre.

Si en su conjunto evalúan que los genes de ese potencial candidato, les conviene para su propio y privadísimo proyecto reproductivo, van a hacer todo lo necesario para conseguir que ese hombre le preste la atención por ellas solicitadas.

Cuarto, evalúan su trabajo, su vivienda, su medio de traslación.

Si les cierra su ingreso mensual, si tiene vivienda propia y automóvil que ella pueda escamotearle cuantas veces quiera, ya va calificando para ser un tipo muy deseable.




Hasta ahora ni mencioné las cuestiones afectivas, porque a las minas no les importa un carajo dar nada de si mismas a ningún hombre.

Lo aprendí después de casi un par de decenas de relaciones que terminaron mas o menos mal... ellas quieren que las quieran, son incapaces de dar nada de si mismas, salvo a sus hijos.

Resulta paradójico que busquen un tipo para querer, y luego, no les dan nada, sino que exigen (e incluso, llegando a malos modos), para obtener su condición de fémina querida a cambio de nada.

Este último punto me costó mucho llegar a entenderlo... lamentablemente el género femenino es así.

Egoísta hasta grados que asustarían al mas duro de los cavernícolas de antes y de hoy.

En la búsqueda de ese hombre ideal, cualquier mujer evalúa, con cierto grado de conciencia (a veces, ni eso) todos los puntos mencionados mas arriba.

Y se fijan mucho en quienes fueron sus anteriores parejas.

Si sigue en contacto con ella, si ella/s lo llaman, si las rupturas fueron por cornamentas que las féminas generaron o simplemente, porque el tipo se pudrió de las advenedizas que exigen todo a cambio de nada.

Y es en verdad, lamentable, porque al final, lo único que les termina importando de un hombre como pareja, es su $olv€ncia €conómica y la capacidad de aportar su ADN.

Y por supuesto, huelga decir, la capacidad afectiva que este hombre pueda tener para con ella.

De dar algo de sus personas para su pareja... ni en sueños.

No está en ninguna instrucción de su microprocesador central, ni en el setup del mismo, menos aún, alguna mísera línea de programación del sistema operativo con el que fueron cargadas, o en alguna aplicación/programa que le hayan grabado en lo que en el cerebro femenino opere como memoria no volátil.

Vuelvo a insistir... con el tiempo, se vuelven terriblemente egoístas.

Por último, el título de este posteo tiene una significancia especial.

Cuando una fémina le pone sus ojos a un masculino dado, evalúa un montón de parámetros de este, en tiempos muy breves.

Por supuesto, tratan de conocer su historial afectivo con la mayor precisión posible, evaluando posibles riesgos de reencuentros con antiguas novias (hay que ser previsoras, deben pensar).

Y, por otro lado, se alegran que al fulano lo hayan dejado/corneado/abandonado... porque se lo dejaron servido en bandeja a ellas.

Tal como me comentó una amiga hiperintensa al respecto:


Gracias, chicas.

Extensivo a todas esas novias/parejas que uno supo tener, que lo dejaron por uno u otro motivo, y que le permitió a ella tener el camino expedito para disponer de ese masculino para su exclusivísimo uso.

Gente práctica el género femenino.
« Última modificación: 20 de Noviembre de 2019, 02:05:51 pm por juanpindonga »
Sale con fritas!
Y con sushi.

Borders? I have never seen one. But I have heard they exist in the minds of some people. Thor Heyerdahl

Desconectado ClintCR

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Re:Gracias, chicas.
« Respuesta #1 en: 20 de Noviembre de 2019, 02:56:54 pm »
Secundo la información... Gracias, muy agradecido Señoritas!

 

     
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