Autor Tema: La píldora roja  (Leído 2051 veces)

Equis.aven

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La píldora roja
« en: 08 de Junio de 2014, 07:09:24 pm »
Amigos,

hace mucho tiempo que yo no venía por acá. A quienes no me ubican (tal vez la mayoría) llegué a este foto a partir de la ruptura que tuve con la que fue mi novia por 2 años.
Aprendí por las malas.

No sé si ahora pueda decir que me recuperé por completo, pues de seguro si es que me topo con ella sentiré algo feo dentro de mí: nada que ver con sentimientos, sino más bien una sensación de incomodidad inmensa.

Pero no he venido a hablarles precisamente de mi historia (que de seguro se parece a muchísimas otras historias que pueden encontrar en el foro) sino más bien, me encantaría compartir un par de conclusiones a las que he llegado después de casi 4 años de haber pasado por esta ruptura, años en los cuales me he mantenido al margen de relaciones serias por convicción (aunque no lo voy a negar, muchas veces sí estuve a punto de ceder)

La triste realidad, es que todos formamos parte de una generación de hombres criados para ser débiles y buscar la aprobación femenina. Por varios factores:

Hace unas 4 o 3 generaciones, los hombres convivían desde pequeños en el campo, trabajando la tierra en jornadas laborales extensas; hace 2 generaciones, en plena revolución industrial, de igual forma los hombres estábamos obligados a compartir con nuestros padres, tíos, hermanos y demás parientes varones una jornada laboral de 8 horas o más, desde nuestra adolescencia, dentro de fábricas donde se realizaba trabajo realmente pesado: fundición de acero, construcción, fabricas de carbón... y créanme que ahí no había casi ninguna mujer. Obviamente en estos días, los hombres estábamos acostumbrados a tratar con otros hombres, y crecíamos siendo criados en un ambiente puramente masculino.

¿Qué pasa hoy? pues debido a varios factores el ambiente laboral se ha vuelto distinto: no es poco común encontrar que el hombre de la casa trabaja encerrado en una oficina 8 horas al día mientras que el hombre pasa muchos años (en muchos casos hasta contraer matrimonio) al lado de su madre: obedeciendo, haciendo todo lo que ella ordena y dejando que sea ella la que ponga las reglas que, lo queramos o no, nos gobernarán el resto de la vida.

Además de esto, en las escuelas primarias (por lo menos en las de mi país) la mayoría de educadores de los primeros años son de género femenino. Esto ha creado un impacto psicológico demasiado fuerte en esta generación: las mujeres ponen las reglas desde que nacemos, y estamos entrenados para satisfacer a la mujer, que sea ella la que nos diga que algo está bien o mal, que sea ella la que nos ponga una calificación, que sea ella la que nos viste e incluso ordene en qué carrera elegiremos cuando crecemos.

Lastimosamente esto es algo que no se puede revertir. También es algo fortuito, no creo que este sistema haya sido "creado" por alguien con algún propósito.

¿Por qué les cuento esto?
Porque creo que la única manera de más o menos romper este esquema mental de entrega hacia el género femenino es siendo conscientes de que algo no anda bien. De que, a diferencia de generaciones anteriores, nadie ha enseñado a los hombres de esta generación acerca de los principios básicos de masculinidad.

Y ahí tenemos a un montón de tipos buscando rastreramente aprobación femenina hasta el final de sus días: siendo los buenos chicos que su mamá siempre quiso que fueran, inundando de flores a la mujer de turno y aceptando sus cambios de humor como algo natural que es necesario soportar.
Ahí tenemos matrimonios en los que el hombre llega a los 50 años, manteniendo un sueldo promedio que es administrado en su totalidad por su mujer que, dicho sea de paso, ya no conserva la misma figura de cuando tenía 25 años sino todo lo contrario. Ahora ella sólo accede a tener sexo culposo una vez al mes, en posición de misionero como si le estuviera haciendo una especie de favor a su marido.

¿Es esta la vida que el hombre quiere?
¿Es esta la clase de vida que nos merecemos?

Este es el momento en el que llega Morfeo y nos presenta las dos opciones:

Tomamos la píldora azul y olvidamos que leímos esto y continuamos viviendo en este esquema de monogamia eterna y entreguismo total al género femenino.

O tomamos la píldora roja.

¿Qué significa tomar la píldora roja?
significa reconocer esta verdad y empezar a valorarnos como hombres. ¿Qué hace un hombre? pues ser un hombre: decidir por sí mismo, tener sexo por placer y no por companía, hacer ejercicio, crecer profesionalmente para sí mismo y no para obtener mujeres más guapas y sobre todo... no entregándose a una única mujer jamás.

Pues bien, para comenzar les recomiendo algo que se dice muy a menudo en este foro: empecemos hoy mismo a ir al gimnasio.

Y no veamos a ninguna mujer como una especie de unicornio: un animal hermoso, mitológico, único... porque ellas no son eso. Y en el momento en el que empecemos a obsesionarnos con una mujer mejor dejémosla ir, por nuestro bien.

Me gustaría continuar aportando un poco de mis reflexiones en este foro... así que comentarios, sugerencias e incluso la discusión está bienvenida.

Saludos,

Carlitos.

Desconectado Kioreker

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Re:La píldora roja
« Respuesta #1 en: 09 de Junio de 2014, 05:18:56 pm »
Hola Carlitos, yo te recuerdo aunque no recuerdo bien tu historia.


...La triste realidad, es que todos formamos parte de una generación de hombres criados para ser débiles y buscar la aprobación femenina....
No busco debate ni hacerte cambiar de opinión pero simplemente es algo con lo que no estoy de acuerdo. Más bien creo que siempre ha habido de todo, desde tipos que "de nacimiento" tienen todo claro, tipos que con solo ver a las chicas se las levantan, tipos normales, tipos que en su vida tuvieron una o dos novias, tipos que pasaron por varias de esas fases. Claro, también los que crecen con los cuentos de disney y así se la pasan toda la vida pero también los que se dan cuenta de la realidad y luego cambian.

Realmente no veo donde esté esa tendencia que tú mencionas como para englobar a toda una generación.

Lo que sí puedo ver es a tipos poco masculinos que se la pasan comentando en chotobook, buscan encarar mujeres por ahí, se la pasan en el whatsapp, etcétera. No sé si te refieres a eso. De cualquier manera tipos así siempre han existido, es solo que ahora están expuestos y antes no.


...Y ahí tenemos a un montón de tipos buscando rastreramente aprobación femenina hasta el final de sus días: siendo los buenos chicos que su mamá siempre quiso que fueran, inundando de flores a la mujer de turno y aceptando sus cambios de humor como algo natural que es necesario soportar...
Juzgar a toda una generación por unos cuantos tipos se me hace demasiado.
Es verdad que hay tipos arrastrados y siempre los va a haber pero también están los verdaderamente hijos de puta que golpean, maltratan, humillan, etcétera.

Recordemos que este sitio recoge "lo feo de las actitudes femeninas" pero así como hay tipos traicionados también a las mujeres les pasa. Ellas también son engañadas, sufren, maduran, tienen cambios. No las defiendo pero creo que no es bueno ser parcial sino tener una visión panorámica de las cosas.

Yo mismo te puedo decir que hasta hace algunos años era un tipo arrastrado con ideas de Disney. Luego conocí la verdad y cada vez voy cambiando para bien. Soy un tipo bueno en esencia y así seguiré siendo siempre lo que no me convierte en uno que solo vive para cumplir los caprichos de una mujer. Soy enamoradizo y romántico lo cual no es igual que ser arrastrado y dependiente.

Repito, esta vida da muchas vueltas y vivimos distintas situaciones lo que creo que le da ese gran sabor a la misma.


...Y no veamos a ninguna mujer como una especie de unicornio: un animal hermoso, mitológico, único... porque ellas no son eso. Y en el momento en el que empecemos a obsesionarnos con una mujer mejor dejémosla ir, por nuestro bien...
En esto sí estoy de acuerdo. Las mujeres son simplemente eso, no diosas ni reinas, la obsesión nunca es buena tampoco.

Antes pensaba que la mejor mujer era una muy tranquila, que nunca salía de su casa, que respetaba las reglas al 100%, que no tomara alcohol, que se portara muy bien siempre. Ahora me doy cuenta que la vida es distinta, experimentar diversas situaciones te hace estar mejor preparado para las situaciones que vas pasando.

Balance y variedad me parecen palabras mágicas. La mejor mujer no es la que conoces en una iglesia ni en un bar totalmente ebria sino una "normal" es aquella que ha pasado por ambas situaciones que no están peleadas. Uno mismo experimenta cambios a lo largo de la vida, un fin de semana puedes estar en casa viendo una película y acostándote temprano y otro puedes estar emborrachándote a mas no poder y fajando con alguna chica.

Lo mismo pasa con ellas, un día pueden estar contigo amándote y respetándote y otro día con alguien más. Lo importante es lo que mencionas, saber que tanto ellas como nosotras somos capaces de tener comportamientos distintos.

Saludos.
Podemos quedarnos aquí, recibiendo la mierda sobre nosotros, o podemos luchar por volver a la luz. Podemos salir de este infierno, escalando, una pulgada a la vez.

Desconectado dano

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Re:La píldora roja
« Respuesta #2 en: 09 de Junio de 2014, 07:00:11 pm »
A lo que dice Kio, le agrego una cosa

"lo importante es disfrutar y aprender de lo vivido"

Cerrarse en un único pensamiento (negativo en este caso) no te lleva a nada. No existe una sola verdad, la realidad depende de quien la viva y como la interprete.

Es por eso que digo SALGAMOS A VIVIRLA

Abrazo de gol