Autor Tema: ¿Qué sucede cuando es el hombre quien deja a una mina?  (Leído 6089 veces)

Desconectado juanpindonga

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¿Qué sucede cuando es el hombre quien deja a una mina?
« en: 19 de Enero de 2012, 10:07:45 pm »
Menuda cuestión... dejar a la pareja.

Casi la totalidad de los miembros de este Foro, con seguridad se han acercado a él buscando alguna fórmula que les ayude, casi por arte de magia, a recuperar a su novia/pareja/sucedáneo razonable.

Ahora... ¿conviene recuperarla?.

En base a múltiples y repetidos relatos en mi práctica profesional, así como también relatos de montones de foristas de otros sitios web, resulta ser que en muchísimas oportunidades, el hombre se obstina en recuperar una mujer... cuyo sitio mas conveniente es el mas lejano posible de su persona.

¿Pero cómo? -se preguntará mas de un usuario-, ¿no es que hay que hacer lo necesario para recuperarla?

Primero y principal, hacer lo necesario no es siempre, lo mas conveniente.

La desaparición como herramienta básica, es el dispositivo mas eficiente para que te extrañe, sienta tu ausencia, piense que te estás clavando otra mina... en fin, las opciones son múltiples y muy valederas.

Ahora, volviendo a la pregunta inicial, ¿conviene recuperar una mujer/novia/lo que se le parezca?.

Este Foro es básicamente, un sitio para hombres.

De tal forma, el lenguaje y las expresiones usadas están mas relacionadas a los lectores masculinos que a los femeninos, pero la normativa, es válida para cualquier persona que se siente frente a un monitor y quiera aprender un rato.

De ahí que si alguna forista se siente menoscabada en su honor... no es mi intención promover actitudes misóginas.

Sino mas bien todo lo contrario  :bf:

Ahora bien, yendo a una serie de ejemplos, veamos que sucede cuando la cándida niña de nuestros sueños, resolvió por obscuros motivos -sólo conocidos por ella- transformarse en un erizo.



Situación 1: No quiere fifar.

Veníamos lo mas bien con nuestra pareja, y de un día para otro, comienza a ponerse esquiva, arisca y un tanto desagradable.

¿Pero cómo?.

¿Fin de semana y no quiere fifar?.


Mmm... es un indicativo de algo grave en ciernes.

La mujer suele usar el sexo con fines múltiples.

Desde vender un yoghurt hasta calentar a medio planeta, siempre supo que a los hombres les gustan los revolcones.

Y a ellas también.

Sucede que, muchas veces, utilizan las ganas de su masculino compartidor de cama, en beneficio propio.

Que quiero ésto, que quiero aquello, hoy no me tocás porque olés como un cerdo en celo, las opciones son múltiples.

Pero los motivos, generalmente son otros.

Una mina que se hace la estrecha, quiere, lisa y llanamente, hacerle daño a su pareja. A sabiendas que a los hombres nos gusta echarnos un polvito cada 15 minutos, si fuera posible.

Cuando una relación de cierta data y con abundantes revolcones, se transforma en algo mas aséptico y asexuado que un convento de monjas de clausura, el mensaje es fuerte y claro: no te quiero mas conmigo, ni encima mío o debajo (dependiendo de la creatividad de la susodicha).

Cuando una mujer usa el sexo como arma para poner en vereda a su pareja, lo hace porque o bien tiene otro tipo que se la está clavando, o porque quiere sacarse al actual de encima.

Ninguna mujer va a correr el riesgo que su pareja lo deje, porque tenga un súbito ataque de anorexia sexual.

Es una medida calculada, y muy fríamente (tan fría como caliente vea a su pareja sexual).

¿Solución?

Taxativa: mina que se hace la estrecha, es ex pareja hasta que se deje de joder.

Si lo que buscaba era sacarse el hombre de encima, al tomar la iniciativa el mismo hombre, le da a entender que no la necesita. Dándole vuelta la tortilla, dado que es ahora el mismo hombre el que decide si está con ella o no... o sea, tomando las riendas de la pareja.

Y es ahí cuando muchas minas entran en pánico, pensando que su pareja sexual, ahora que ella se puso en pelotuda, se está clavando a otra mina.

Inaceptable para cualquier cachufletuda estándar.

Entonces, ¿qué hacer cuando después de tener un buen ritmo sexual, la minita de turno se pone en estrecha?.

Simple: "-....flaca, mirá, creo que necesitamos un tiempo para pensar, yo te llamo".

Y cortarse luego los dedos antes de marcar el número de la susodicha.

Si lo que buscaba era sacarse el hombre de encima, uno queda con su honor intacto, dado que fue uno quien tomó la iniciativa.

Y si lo que ella buscaba era posicionarse dentro de la pareja como dominante, que se vaya haciendo a la idea que tales pelotudeces quedan lisa y llanamente, descartadas.



Situación 2: de un día para otro, cuando nos encontramos con ella, aparece toda desaliñada y transformada en un esperpento.

La mujer es un bicho coqueto desde el vamos.

Ya cuando son casi adolescentes, se pasan largas horas frente a un espejo, buscando la forma de verse mas atractivas, deseables, fifables o lo que le venga en mente.

No quiere decir que si estuvo trabajando activamente, tenga que estar de punta en blanco... pero tampoco vamos a permitir que una fémina se presente ante nosotros como si fuera una descargadora de puerto.

Se supone que uno debe siempre buscar la forma de seducir a su pareja, para que se mantenga la «llama viva» todo el tiempo.

Y presentarse tanto a una cita, como cuando nos encontramos con ella, con un aspecto francamente desastrado, habla a las claras, de un desinterés absoluto por su pareja.

¿Se puede contemporizar?.

¡Por supuesto!.

Esto quiere decir que si alguna vez, cuando nos encontramos con ella, está vestida de entrecasa, con prendas sencilla, porque estuvo haciendo algo que requería que no estuviera reluciente, se comprende y perfectamente.

Ahora... si la constante es que aparece evidenciando desgano, es síntoma de algo mucho mas complejo y subyacente por debajo.

El mensaje a darle a la susodicha, es simple:

"-...me gustaría que cuando nos encontremos, te vistas atractiva para mí."

Y su frente a tal comentario, surgen respuestas un tanto agresivas... la ecuación sigue siendo simple.

"-...flaca, necesitamos un tiempo para pensar, yo te llamo".

Nuevamente, si lo que buscaba era sacarse a su hombre de encima, al tomar la iniciativa, se la deja en out-side.

Y si por algún obscuro motivo, no desea verse al menos, atractiva, lo mejor que uno puede hacer con una persona que dice ser nuestra pareja, y que no se quiere lo suficiente como para mostrarse deseable... bien lejos nuestro, por favor.




Situación 3: De un día para otro, comienza a cuestionar cuanta actividad tengamos.

Es interesante de ver cuando una mina se pone en reactiva, sometiendo a críticas perpetuas, cuanta actividad hagamos.

Que no me gusta que estés en ese sitio, que las otras minas te miran mucho, que vos deberías estar en un cargo mas alto, que esto que aquello...

Inaceptable bajo todo punto de vista.

Con mis parejas siempre tuve la misma postura, inamovible: Yo no me meto con tus asuntos, y a vos ni se te ocurra meterte en los míos.

Es, a todas luces, un síntoma de debilidad de carácter permitir que una mujer decida lo que un hombre puede o no puede hacer.

Y si una mina ve que su pareja, su hombre «fuerte» no lo es tanto, sino que termina siendo manejado a voluntad... de ahí a dejarlo, hay un paso muy corto.

Por eso: cuando cuestiona de forma sistemática cuanta actividad uno hace, es tiempo de sacarse a esa hinchapelotas de encima.

Que le vaya a hacer cuestiones a otro... si lo encuentra.



(sigue en el próximo post)
« Última modificación: 01 de Abril de 2017, 10:12:20 am por juanpindonga »
Sale con fritas!
Y con sushi.

Borders? I have never seen one. But I have heard they exist in the minds of some people. Thor Heyerdahl

Desconectado juanpindonga

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Re:¿Qué sucede cuando es el hombre quien deja a una mina?
« Respuesta #1 en: 19 de Enero de 2012, 10:11:01 pm »
(viene del post anterior)


Situación 4: la perpetua incorforme con las comidas.

Mas de un lector se preguntará "-...¿y ésto que tiene que ver con una mina?".

Mucho.

En mi experiencia, tanto afectiva como profesional... cuando una mina es rompebolas con la comida, termina, con los años, poniéndose rompepelotas en todo.

La mujer es muy cuidadosa con lo que se mete en la boca. (Sí, también con lo otro que se suele meter o suelen meterle).

Por tal motivo, siempre se cuida para que lo que ingiera no sea potencialmente tóxico para ella, para su cuerpo o para su potencial descendencia (hay excepciones, me atengo a la regla general).

Pero cuando se pone hiperfastidiosa, y picotea la comida, haciendo un desaguisado con lo que tiene en el plato... es porque en general, no hay poronga que le venga bien.

Tuve la suerte de participar en campañas sanitarias en distintas comunidades aborígenes en Patagonia.

Y estas comunidades no son, lo que se dice, lugares en donde la abundancia sea evidenciable.

Sobre todo, a la hora de preparar los alimentos.

Y, cual comparación, noté que los platos, a la hora de terminar de comer, estaban relucientes... nadie, ni chico, grande, mediano, mujer u hombre, dejaba nada.

Gente práctica, sabe que no se puede desperdiciar (mas allá que considere criminal, en mi visión, el desperdicio de un alimento).

Por tal motivo: mina que es fastidiosa con el morfi... su ruta. Porque tarde o temprano, se va a poner inaguantable en todo.

Y atención con aquellas que miran con un microscopio cualquier nutriente que vayan a ingerir, porque esas son potenciales dolores de cabeza, a la hora de buscar o preparar alimentos.



Situación 5: Salimos con la fémina de turno, y todo son cuestionamientos y malos humores.

A mí siempre me gustó salir a pastorear.

La tradicional salida de «cine, cena y polvito» es para este humilde escriba, un clásico.

Más, cuando la susodicha comienza a ponerse cargosa con la elección de la película, del lugar para comer, y de nuestra decisión de ir a tal o cual hotel... es como para pensar que está despreciando nuestro esfuerzo tanto físico, afectivo -y por qué no también, monetario- para estar bien con ella.

En cierta medida es una variación de la mina caprichosa para comer.

Y la respuesta es la misma: "-...flaca, con vos, todo bien, pero creo que necesitamos un tiempo para pensar y replantear nuestra pareja".

No llamarla por un tiempo es la mejor opción... preferentemente un tiempo de varios siglos.



Situación 6: Las vaGaciones.

Llega el verano (o el invierno), y se aproximan nuestras tan deseadas vacaciones.

Yo siempre sostuve que, si uno no está conviviendo, lo mejor es tomarse las vacaciones sin la presencia de nuestra querida pareja.

Y no porque le vayamos a ser infiel, sino porque una vacación se suele disfrutar mas con gente que guste de hacer la misma actividad que nosotros.

Por ejemplo, yo disfruto enormemente esquiar.

Y me gusta estar primero en la cola de los medios de elevación, bien temprano, y ser el último en bajar a la hora del cierre de los remontes.

Cuando se va con una fémina de vacaciones a un sitio invernal, sucede que ella no tiene la misma resistencia física que nosotros.

Por ende, pedirle que haga 8 horas corridas de esquí, es una falacia.

Y lo mas grave, que pedirle que se levante bien temprano, suele terminar en una batalla campal, dada la natural aprensión del género femenino de levantarse temprano si no es estrictamente necesario.

Ahora, resulta ser que luego de planteados nuestros puntos acerca de lo que a nosotros nos gusta hacer durante nuestra vacación de solteros, ella aún así decide venir (que puede ser loable o no, depende de como se quiera ver).

Hay que dejarle bien en claro, que si bien una vacación en pareja (hablo siempre de que no estamos conviviendo) puede ser divertida, también que no se olvide que nosotros tenemos nuestro cronograma de actividades y que que es negociable... pero en un rango muy estrecho.

Porque cuando una mujer decide lo que se hace o no, durante el tiempo de vacaciones, estamos en el horno, con papas, cebollas y ajíes.


Ya cuando saben que pueden hacer su santa voluntad, el hombre se transforma en una suerte de «paganini», esto es, él paga y ella aporta el mal humor.

Nuevamente, aquí es aplicable el concepto de "-...flaca, creo que necesitamos un tiempo".



Situación 7: ella cuestiona hasta el infinito nuestro hobbie, o lo que nos gusta hacer extra-trabajo.

Una de las formas mas sutiles que tiene el género femenino para dominar -o intentar hacerlo- a su pareja, es poniéndole, de a poquito, restricciones en sus actividades anexas a la pareja.

Es tradicional que a los hombres nos guste jugar un fulbito con los amigos, el día que nos venga en ganas, y matarnos a patadas en la cancha.

Y volver contentos, mugrientos y magullados, después del picadito con nuestros compañeros de trabajo o antiguos amigos.

Ya de por sí, cuando ella comienza a poner caripela de orto desde el momento que estamos preparando la indumentaria para jugar a la pelota, es tiempo de frenar con energía tales caras de mal humor.

No le estamos pidiendo de favor que nos deje ir a jugar al fútbol... sino diciéndoles "-...tal día a la semana yo hago tal actividad... te guste o no".

Y no es una opción negociable, esto es, juego a la pelota con mis amigos, y luego tengo que compensarte en esto, o en aquello.

No hay transacción posible.

En cambio, se le dice que en X día de la semana, nos gustaría que nos acompañara, a ver tal o cual película, que ella elija.

Y de perpetuarse las caras largas... la respuesta es la misma: "-...mi pimpollo, es tiempo que nos tomemos un tiempo para meditar. Yo te llamo".



Situación 8: Ella cuestiona a nuestras amistades, y de la convieniencia de no salir con ellas.

A mí me gusta y mucho, comer con mis amigos.

Esas comidas pantagruélicas en las que uno se come todo lo que le ponen enfrente y un poco mas también.

Volviendo a un punto tratado anteriormente, cuando una mina se pone fastidiosa con la comida, hay algo que no funciona.

Pero cuando se pone fastidiosa porque queremos salir con nuestras amistades, ahí, la cosa se pone mucho mas densa y desagradable.

Siempre hay opciones negociadas, como salir con ella en otro momento de la semana.

Pero lo que no se negocia, es nuestra salida.

Si lo acepta, todo bien, y si no... su ruta.



Tiempo atrás fui a fotografiar a una pareja amiga (la fotografía es una de mis grandes pasiones), cuando estaban a punto de contraer nupcias. (*)

Ceremonia frente al juez, ceremonia religiosa y luego, festichola salvaje.

Hubo algo que me quedó revolteando en el cerebro, después de mas de 10 años de haberlo escuchado.

Y fue precisamente a la jueza que casó a esta pareja, quien les dio una simpática charla antes de que firmaran en el libro de registro y se consideraran formalmente casados ante la Ley.

Esta jueza les dijo a los noveles contrayentes de nupcias, algo vital.

Y fue ésto:

"Hablen".

"Hablen todo lo que tengan que hablar, y no se guarden nada. Siempre busquen soluciones negociadas, pero hablando. Y no dejen nunca nada por sentado".

La jueza tenía toda la razón.

Porque una pareja que habla lo que siente que no está bien, termina negociando opciones honrosas para ambos.

En cambio, cuando no se habla nada, «nunca un sí o un no», tarde o temprano, el tema termina estallando en las manos de ambos... y todos sabemos que los estallidos suelen dejar heridas de consideración.

Las discusiones dentro del ámbito de la pareja suelen ser marcatorias de terreno.

Esto es, delimitar áreas en las que no se ha de invadir, por más que se tenga muchas ganas de insultarla arriba abajo porque se mandó una huevada inaceptable.

La opción negociada, suele ser la mejor opción.

Pero, si no se logra una buena negociación, o los resultados son magros, y siempre a favor de ella... es tiempo de decirle "-...flaca, creo que tenemos que tomarnos un descanso como pareja. Yo te llamo".



Estar en pareja, es algo formidable.

Ambos aprenden de la otra parte, y, si las cosas se encaran bien, demarcando territorios, los dos aprenden y crecen juntos un montón.

Pero, atención: cuando la relación se asimetriza, y se termina haciendo lo que ella quiere... el hombre termina siendo un ser básicamente descartable, reemplazable por otro. U otros.

Por eso, si la relación tiene condiciones que se acercan a lo inaceptable, o que hacen demasiado «ruido» como para poder escuchar lo que uno piensa con claridad... la opción es simple:

"-...Linda, creo que no estamos creciendo como pareja. Vamos a tomarnos un tiempo. Yo te llamo".



Un cordial saludo para lectores y foristas.


(*) Actualización 10 años mas tarde: esa pareja a la que fotografié en su casamiento, luego que la Sra. en cuestión quedó dos veces embarazada... se sacó al marido de encima. Locutor él, con cierto éxito, su única función en el mundo, es la de pasarle la mensualidad a su ahora «ex», y mantener a sus hijos.
« Última modificación: 30 de Septiembre de 2016, 09:51:11 pm por juanpindonga »
Sale con fritas!
Y con sushi.

Borders? I have never seen one. But I have heard they exist in the minds of some people. Thor Heyerdahl