Autor Tema: De confusiones y cerebros femeninos «confundidos».  (Leído 5708 veces)

Desconectado juanpindonga

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De confusiones y cerebros femeninos «confundidos».
« en: 21 de Enero de 2012, 01:35:03 pm »
Hace mas de un siglo, un médico nacido en Moravia (actual república checa), neurólogo y que residía en la capital del Imperio Austrohúngaro, escribió una muy interesante obra: Die Traumdeutung, conocida también como «La interpretación de los Sueños».

Este neurólogo se llamaba Sigismund Schlomo Freud. (Sigmundo o Segismundo Salomón)

Este verdadero genio, hurgó por sitios en donde pocas veces anteriormente, alguien quiso hacerlo: en el interior de la psiquis humana.

Y lo hizo por bastante tiempo, llegando a conclusiones interesantes.

En mi visión, la eterna pregunta que cualquiera de los foristas de este sitio se pregunta, es "-...¿qué es lo que quiere la mujer?".

La misma pregunta, Sigmund se la habrá hecho durante muuucho tiempo, a tal punto que signó en gran medida, sus investigaciones iniciales, para ver que es lo que pasa dentro del complejo cerebro femenino.

En mi visión como neurofisiólogo, hombres y mujeres son dos seres totalmente diferentes.

A un chico, si se le extirpa el hemisferio cerebral en donde asienta el centro del habla (corteza prefrontal del hemisferio izquierdo), muy probablemente, no hable mas.

En cambio, si a una nena, por algún motivo, es necesario extirparle el hemisferio cerebral izquierdo... igual, después, recupera el habla.

Porque toma el control el hemisferio derecho.

O sea, simplificando: los cerebros son morfológicamente diferentes. Y fisiológicamente, también.

Sería muy tedioso mencionar montones de diferencias que bien pueden buscarse en cualquier libro avanzado de neurofisiología, o en papers, en Internet... las opciones son múltiples.

La realidad, pues, es que los cerebros son diferentes.

Por lo tanto, difícilmente pueda esperarse similitudes en el accionar femenino, frente al masculino.

Y sería una verdadera falacia tratar de equiparar ambos cerebros.

Al pobre Sigmund, en mas de una oportunidad le saltó la llave térmica de seguridad de su propio cerebro, al intentar comprender complejas patologías que sus pacientas traían a su consultorio.

Nuevamente, nos circunscribimos a lo mismo: ¿Qué es lo que la mujer quiere?.

Mi visión es mas práctica, y también descarnada: el género femenino busca estar gestante.

Y frente a tal pulsión primitiva, va a hacer todo lo necesario para obtener su tan anhelada gestación y descendencia.

Como, por ejemplo, engancharse con el primer pelotudo que pase por su cachufleta sin engomarse, quedando preñada de una.

Cuando uno comienza a darse cuenta que tuvo la suerte de ir adquiriendo experiencia en la vida, sin embarazar a nadie, y va viendo que todas sus amigas, conforme pasan los años, se vuelven mas locas por conseguir un tipo y tener hijos, comienza a pergeñar obscuras ideas... que cuando se las confronta con las directísimas interesadas, termina uno pensando que mejor hubiera sido nacer en formato de un árbol, antes que en formato humano.

Algunas de las «charlas de cama» con la novia de turno, me hizo pensar y mucho, acerca de la necesidad imperiosa que tiene cualquier mujer en procrear.

Es lo que signa su vida desde que tienen mas o menos... 5 años en adelante.

Muñecos, muñecas, «jugar a la mamá», jugar con sobrinitos, jugar con animales... siempre todo redirige al mismo rumbo: tener hijos.

Claro, tal actitud contrapone a la del hombre, que por lo menos, por 3 décadas desde que nació, si puede, quisiera pasársela de joda corrida, empomarse 324659923 minas y no preñar a ninguna.

Nunca, hasta ahora, he podido tener como compañera de sábanas a una pediatra.

Será una cuestión cerval, o simplemente, que me produce bastante escozor una mujer que está desesperada por tener hijos, me llevó a preguntarles a ellas (las pediatras) qué es lo que les llevó a elegir tal especialidad, en vez, por ejemplo, de ser urólogas (no conozco ni a una uróloga).

Y la respuesta es simple (sobre todo cuando las ves con un pendejo de días en los brazos de la susodicha: «me encantan los chicos».

Dicho de otra forma, viven pensando en críos todo el día.

Expresión no muy diferente, de sus demás congéneres femeninas.

Ahora... ¿qué tiene que ver con las terroríficas confusiones femeninas que llevan a que nos pidan un tiempo?.

Simple.

En su espectro de visión, consideran que el actual hombre, ya no les sirve como pareja reproductiva.

Podrán quererlo mucho, considerar que es el mejor del mundo... pero lo que es mandatario en el género femenino, es reproducirse.

Y con aquella mujer que diga que no es así, recomiendo no tocarla ni con un palo esterilizado.

Porque o está mintiendo, o tiene una severa distorsión de la realidad.

Tarde o temprano, a una mujer que no tuvo la posibilidad de ser madre, le termina saltando la ficha.

Eso, casi es normativo.

Entonces, ¿qué sucedió en el cándido cerebrito femenino de nuestra fémina de ensueños, cuando dijo que "-...estoy confundida, necesito un tiempo"?.

Simple. Su cerebro de algún lado sacó que el tipo que tiene a su lado, no le sirve como padre para sus hijos.

Los tenga, o no.

Por lo tanto, como todo ser práctico, adopta la postura mas simple: sacárselo de encima y buscar otro.

A veces, optan por buscar otro, comenzar a fifárselo y luego sacarse de encima al anterior... pero el orden de los factores no alteran los cuernos.

Cuando una mina está bien con un tipo, al que considera como el mejor padre para sus hijos (aunque no sea padre biológico de los críos) ni en pedo larga al tipo.

Eso sí, si se le cruza un pijasucia que le parece mejor como donante de genes, primero, fantaseará con fifárselo, y si las condiciones están dadas, de seguro que se la va a entubar.

Y si por esas casualidades la mina quedó prendada de las características de los antígenos de histocompatibilidad del pijasucia que se le cruzó... fuiste. (éso es temario de otro post).

Ahora, el hecho concreto es que no existe mujer fiel.

Solo una mujer que de momento está siendo fiel, porque el masculino le es útil como potencial dadores de ADN para que ella pueda concretar su sueño de maternidad.

En el momento que la fémina de turno, vea que el tipo que tiene a su lado (o encima o abajo de él) no le sirva, se lo va a sacar de encima como un tampón usado.

De ahí que, muchas veces, intentar recuperar una mina que ni siquiera sabe lo que quiere, pero sí sabe lo que no quiere ( o sea, el masculino que hasta hace poco era «el hombre de sus sueños») muchas veces orilla en el delirio.

La desaparición puede actuar para generar esa sensación que toda mujer aborrece: la de quedarse sola y sin un tipo a su lado.

Pero no va a soliviantar el hecho que la fémina de turno se haya recalentado con el profesor de tenis, y hasta que no se lo fifó 18 veces, no se va a sentir tranquila (aunque eso sea difícil de mensurar).

¿Qué hacer, entonces, cuando la señorita que hasta hace poquito era «la» mina que teníamos a nuestro lado, se pone en pelotuda?.

Y... requiere de bastante entrepierna.

Cuando una mina comienza a evidenciar gestos ya actitudes que hacen ruido, no hay que andar con muchos melindres: es cierto. Le minita está pelotuda, y probablemente, por otro tipo.

¿Qué hacer, entonces?.

Pues... sacársela de encima antes que ella lo haga.

¿Qué genera ésto?.

Y, algo muy particular.

Si nos retrotraemos a la época de las cavernas, es muy factible que ninguna mina se confundiera.

Por un lado, porque si se quedaba sin su hombre, y se quería mandar solita, tenía que hacerse cargo de sus hijos, cazar, recolectar y todas esas cosas que solían hacer los hombres mientras ellas se quedaban en la cueva cotorreando con otras mujeres.

Algo impensado para un físico de menor resistencia que el de un hombre cavernícola.

Y, por otro lado, existía la posibilidad que si la fémina se quería mandar con otro cavernícola, su hombre la fuera a buscar de los pelos, le sacudiera un robusto garrotazo al «confundidor» y, de paso, otro para la confundida.

No estoy haciendo una apología a la violencia de género, porque me parece de poco hombre, levantarle la mano a una mujer.

Es más, considero que es bastante pelotudo, siquiera, discutir con ellas.

Quizás a los garrotazos hoy día, puedan entrar en razón... pero nos van a caer encima montones de abogadas quienes van a acusarnos de violentos y de cavernícolas, con lo que los palos, quedan descartados.

¿Qué hacer, pues, con una novia/pareja/sucedáneo razonable que se «confunda»?.

Pues... sacársela de encima. Urgente.

Con insistirle, no se va a quedar un pomo, porque ya está pelotudificada con otro tipo.

Con rogarle, además, el hombre mismo queda también como un pelotudo.

En cambio, anticipándose a lo que ella pueda hacer (dejar al masculino), al dejarla queda la puerta abierta para que, si algún día se canta las cachufleta, pueda volver eventualmente regresar (como pasaba con las cavernícolas femeninas).

En cambio, si se las tomó con otro tipo, dejando pagando al masculino... ahí está en el horno, junto con alguna suprema de pterodáctilo con papas.

Más de una vez fui considerado como alguien «muy duro» a la hora de los considerandos para sacarme una mina de encima.

Y algunos blogs feministas, también me han tildado de cavernícola, primitivo, salvaje, bestia peluda... las opciones siguen.

Lo que sí puedo asegurar a los lectores -y lectoras- que minita que salga conmigo, y se pone en pelotuda confundida, dura 2 µsegundos, antes que le diga que sería bueno que nos tomáramos un tiempo... preferentemente de varias décadas o siglos.

Y si después quiere volver alegando demencia, locura temporal, o simplemente, calentura por otro tipo... la respuesta es simple: "-...andate con el que te hizo el bocho. Con él seguro que vas a estar mejor que conmigo".

Resumiendo: ni el Sigmund pudo determinar lo que pasa por el cerebro de una mujer.

A los fines prácticos, de poco serviría, dado que ellas tienen sus ideas bien claras, hacia adonde apuntan: maternidad siempre.

Y si una minita consideró que no soy lo suficientemente útil para ser padre de sus hijos... flaca, tomátelas antes que te raje yo de un voleo en el tujes que te va a dejar orbitando junto a alguna luna de Saturno.

Y recordar que una actitud enérgica frente al género femenino, no necesariamente va a limitar la cantidad de minas que uno hombre conozca -y empome- en su vida... sino todo lo contrario.

Un cordial saludo para lectores y foristas.
« Última modificación: 20 de Septiembre de 2017, 09:03:38 am por juanpindonga »
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Re:De confusiones y cerebros femeninos «confundidos».
« Respuesta #1 en: 22 de Enero de 2012, 12:47:56 am »
Muy cierto Juampin, digamos que es el análisis que todo hombre hace "razonablemente" de los hechos, de hecho yo lo hice y lo pensé así...Pero qué pasa cuando la mina vuelve y te dice que se equivocó, que cuando pasó ese tiempo se dio cuenta que te quería a vos, que no llegó a hacer nada con el otro...

¿Se «equivocó» y quiere volver?.
Ahhh... qué problema... ¡para ella!.

Digo... si a vos te gustara mucho una mina, y de pronto se te cruza otra, te la pasás un tiempito empomándotela, y luego, te agarra el remordimiento y volvés con tu novia original, ¿no tendría ella el pleno derecho de meterte una robusta pateadura en el orto y mandarte a entrar en órbita junto con los satélites de GPS?.

Se equivocó. Qué se le va a hacer.

Lo lamento por ella... pero, ¡su ruta!.


Ahí nos empieza a jugar la peor batalla el Puto Sentimiento, y nuestros análisis se van diluyendo como el humo entre sus ruegos, llantos, mensajitos y pelotudez que se le ocurra...Sumado a cuando es una relación larga y fue muy estable, con muchos proyectos....

Digo... ¿una relación larga y la mina se mandó a mudar con el primero -o segundo- pijasucia que se le cruzó?.

Existen excepciones, pero para mí, amerita la roja instantánea.

Y no es negociable.


Uno dice ¿conviene abandonar el barco?. A pesar que esta convencido de que la turra hizo algo muy grave en la relación...Quiso largar a la mierda todo eso que nosotros ahora estamos salvando y aferrandonos como lo poco que nos queda de vida...Pero aún así las intentamos entender, porque estamos enamorados de ellas, y ellas en la mayoría de las veces YA NO. En mi caso al menos comprobé eso...

¿Si conviene abandonar el barco?.

Me parece que quien lo abandonó fue ella, y te dejó a la deriva, sin motor y sin timón. Y con las velas averiadas.

Nooo... si se equivocó, que cargue con su error.

Y con el próximo pareja que tenga, lo va a pensar 2 veces antes de «confundirse».

Y ni bien se haga conocido el hecho que si una mina se «confunde» y los hombres no le dan mas pelota, se van a cuidar y mucho de andar pelotudeando en la catrera de otros pijasucias.

Que ella se haga cargo de su güevada. No vos.


Porque yo creo que no es que estemos ciegos y no veamos, en realidad vemos la realidad...Entendemos todo como es, sabemos que noi es una confusión como decir "me equivoque y no volverá a pasar2....

En verdad, muchos hombres están ciegos, sordos, mudos y ½ pelotudos frente a una mina que sabe que le está metiendo cornamenta cual caribú ártico.

Pero... con tal de no quedarse solo, un hombre hace mas pelotudeces que la que se podría admitir por año.


Solo que nos conviene ver el lado que menos nos haga mal...Porque el hecho de analizar todo y "Caer en la verdad" nos lleva a dejarlas, a separarnos, a olvidarlas, a sacarlas de nuestras vidas...Y eso suena amenazante y aterrador, es un camino al que le tenemos mucho miedo...

En sentido estricto, el mayor temor de un hombre, es, en primer lugar, quedarse solo y no encontrar otra mina nunca.

Y en segundo lugar, lejos, el temor a hacer el ridículo porque fue corneado.

De ahí la importancia de que si uno detecta que la susodicha está con cosas medio raritas, tomar la iniciativa es lo mejor.

Es decir, el tradicional "-...mirá, flaca, creo que no estamos creciendo como pareja, mejor nos tomamos un tiempo, yo te llamo".


En mi caso la hice simple...Me hiciste esta a ver si te bancas esta...Y la dejé....Y ahí me dije "si la mina me quiere que se rasgue las vestiduras, que quede en pelotas de tanto arrastrarse..."...Y no lo hizo, eligio el camino más fácil: empezar con el otro...Y aún asi me sentí culpable, dije "que boludo, yo la deje y se me la fue"....Pero se fue por propia iniciativa...

En verdad, creo que una mina así te hizo un favor al no volver... porque tiene en sus genes ser  «confundible».

Preferible que se confunda -repetidas veces- ahora, y no tras 15 años de convivencia y dos hijos en edad escolar.



Además si fue un "error", algo del momento, una pelotudez, la mina no volverá a reincidir, no volverá a ese lugar que generó todo lo malo con vos...Por nada, al contrario se aferrará a vos y te tratará de buscar, no digo por toda la vida, pero al menos un tiempo....Y si le fue tan fácil ahí nomás irse con el otro, es porque no sentía un carajo por vos, y le daba exactamente lo mismo....

Por eso, mejor que se haga cargo otro tipo de un esperpento de tal calibre.

Cuanto mas lejos de tu persona... mejor para vos.

La conclusión mas básica y la que todos tenemos que tener presente es....SI UNA MINA TE PIDIO TIEMPO, TE DEJO O TE QUISO DEJAR, Y SINTIO ALGO POR OTRO...YA NO TE QUIERE, O AL MENOS COMO VOS LA QUERES....A partir de ahí, volver o no con ella se puede dar, pero tené presente que ESA MINA de la cual de enamoraste YA NO ES LA MISMA...

Y... yo diría que es la misma de la que te enamoraste al comienzo, sólo que todavía no te había corneado.

Y nuevamente, una fémina así te hizo un favor, porque es preferible ensartarse y recuperarse con un tiempo breve de conocerse, que después de 20 años.


Es duro...Pero es así...

Los norteamericanos tienen una expresión bien práctica, Wago:

"-...my way, or the highway".

El resto, pura cháchara.

Saludos!
« Última modificación: 30 de Octubre de 2017, 01:38:22 pm por juanpindonga »
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Borders? I have never seen one. But I have heard they exist in the minds of some people. Thor Heyerdahl

 

     
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