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La mística femenina.

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juanpindonga:
Este Foro de ayuda se nutre de los escritos de múltiples usuarios (y, lamentablemente, de muy pocas usuarias) quienes comparten sus experiencias con la/el partenaire de turno.

En el caso de las foristas, dejaremos el tema para mas adelante.

Pero, los usuarios siempre traen a colación la misma temática: ella está rarita, de un día para otro cero sexo, cero mensajes, cero nada... y coincide muchas veces con un cambio de trabajo, con cursar una nueva materia, con un vecinito que se acaba de mudar.

La mujer desde la mas tierna edad es entrenada para reproducirse y perpetuar la especie humana.

Tiene todos sus sistemas, sensores, dispositivos capturadores de datos y anatomía, preparados para poder ser preñada y tener hijos.

Si no fuera por el rechazo social y porque no es conveniente fisiológicamente, se harían preñar a los doce años de edad, algo impropio y hasta peligroso para esa apenas púber.

Eso no quiere decir que, a sus desarrolladísimos quince años, no quiera argollearse cada tipo que tenga cerca, o que delire dormida, con ese ídolo de rock que le hace sacar humo a las cuerdas de su guitarra eléctrica.

Por tal motivo, la mujer siempre, a idénticas edades y hasta los 24-26 años, está mas desarrollada que el hombre... en todo.

En su capacidad de análisis de su entorno humano, en los proyectos que tiene (hacerse preñar y que la mantengan), todo suma para que se transforme en una reproductora perfecta... y si pudiera, continua.

Por ejemplo, un varón a los 16 años está pensando en el cotejo de fútbol que va a tener el fin de semana y en la estrategia para vencer la meta adversaria la mayor cantidad de veces.

En ese mismo tiempo y horario, la compañerita de colegio secundario (Instituto, para los peninsulares ibéricos), está viendo como combinar su indumentaria para verse matadora el fin de semana cuando salga con las amigas a ventilar la cachufleta y exhibir la delantera a la mayor cantidad posible de hombres que la vean por allí.

Diferentes objetivos, diferentes fines.

El hombre no deja de ser un cazador. Para lo que necesita tener todos sus sentidos lo mas aguzados posibles, ya sea mientras le apunta oculto desde los árboles, con su arco y flecha a un muy apetecible animalejo apto para ser asado, o cuando está disputándose el balón entre veintidós jugadores, cual acto de guerra primitivo (el fóbal nació precisamente, en México cuando se armaban enormes partidos de quien sabe como se llamaría ese deporte, en el que en vez de usar un balón usaban la cabeza de algún adversario decapitado).

Ellos, corriendo detrás de una pelota, ellas, viendo como exprimir las ídem de algún candidato que la mantenga a ella y su descendencia.

¿Son mas inteligentes las mujeres que los hombres?

Depende para qué.

Si bien, mi científica predilecta, Marie Curie, única ganadora de 2 (dos) premios Nobel, era mujer, en la lista de galardonados con dicho premio, pocas son las mujeres que pudieron lograrlo.

Tal vez hace ochenta años atrás, las ciencias eran mas machistas... hoy día, la participación femenina en áreas científicas es masiva, y aún así, pocas se destacan como cerebros de sus grupos de investigación. En cambio, sí son activas participantes en grupos en donde el trabajo comunitario es vital. No muy diferente a la época de la cueva, en donde entre todas, se encargaban de la crianza de los hijos de todas.

En cambio, a la cabeza de muchos grupos de investigadores suele haber un hombre. O varios.

En mi visión, los andrógenos hace que los masculinos sean mas agresivos (algo sumamente necesario en la Naturaleza para poder ser mejor cazador y mas eficiente organizador), y esa agresividad hace que la inteligencia mas primitiva, aflore y sea utilizada de muchas maneras.

Aclaro, eso no es ni mejor ni peor de lo que le acontece al género femenino. Hombre y mujer son diferentes, por mas que las femihembristas quieran denostar tal diferencia como inexistente.

Ahora, mientras él se encargaba de amasijar a garrotazos a algún apetecible animalejo apto para ser transformado en supremas o asado al rescoldo, ellas buscaban un tipo fuerte, el mas rápido, el mas salvaje y, por supuesto, el mas inteligente para que la impregne con sus genes. Sabiendo que eso redundará en una descendencia mas fuerte, mas inteligente y mas protectora de sí misma.

Habida cuenta que en la Natura, no hay lugar para débiles; el humano no es la excepción.

Hoy día, las cosas no cambiaron un soberano carajo desde la época de las cavernas.

Ellos buscando ser los mas fuertes, los mas inteligentes, viviendo en cuevas con aire acondicionado y almacenes de alimentos disponibles de forma instantánea sin tener que salir a cazarlos.

Ellas, mostrándose lo mas apetecibles y voluptuosas, compitiendo entre sus congéneres, para ver cual es la mas linda, la mas atractiva, la mas empomable, sinónimos todos de juventud y fecundidad.

Y cuando las carnes femeninas inevitablemente caen por la salvaje fuerza gravitatoria terrestre, se encargarán de conseguir un cirujano plástico que le rejuvenezca todo lo que se pueda, incrementándole el tamaño de la delantera e, incluso, sometiéndose a una muy salvaje cirugía de «estilización y rejuvenecimiento» de los labios mayores de las cachufletas a las que están adheridas, para parecer mas jóvenes, turgentes y fifables.

Todo se cifra en lo mismo para el género femenino: verse atractivas, empomables y perpetuamente jóvenes.

Porque conocen por experiencia propia que una jovencita, esa que es capaz de succionarse el dedo pulgar del pie sin mucho esfuerzo, es capaz de rebañar una cantidad considerable de hombres que se la quieren empomar, viendo entre todo ese compacto número de masculinos, cual es el que le conviene para que la impregne con su ADN y concomitantemente, se haga cargo de mantenerla a ella y a su eventual prole, sabiendo que los hombres suele ser mas fidelizables cuando tienen un hijo con ellas.

Ejemplo práctico.

Concurriendo a cualquier discoteca/boliche/antro se localizan un sinnúmero de féminas que tratan de exhibir sus anatomías de la forma mas contundente posible, engañando muchas veces a los masculinos con ropas interiores con estratégicos rellenos, jeans que les marca la anatomía y levanta glúteos y otras áreas eventualmente caíbles, sugerentes escotes que exhiben lo justo para sobrerrecalentar cerebros masculinos y pintadas cuales egipcias en celo, para disimular todo lo que en las respectivas caripelas pueda desentonar del conjunto.

Obviamente, eso es útil frente a las luces de la discoteca. Porque esta misma mina, sometida a la inclemente luz solar de cuando amanece a la salida del boliche, se transformó en algo no deseado para ella... y para el que se la quería empomar.

Hasta el ojo masculino mas avezado puede ser engañado con adecuada indumentaria realzadora de encantos femeninos, el maquillaje aplicado con precisión y un calzado con el taco lo suficientemente alto como para mostrar los glúteos mas parados de lo que en verdad, son (chatitos y anchos, puájale a los traseros femeninos aplanados)  :xD:.

Resumiendo: el hombre es cazador nato. Fue diseñado para ello, es entrenado para ello y vive toda su vida compitiendo.

Ellas, tienen su mente puesta en la reproducción (lamentablemente, no en fifar cada vez que le es solicitado), todos sus sistemas están dirigidos a ser preñadas y como tales, se comportan.

¿Por qué te deja una minita que te había prometido ayer amor eterno, y hoy le está «manoteando la calandria» a un nuevo flaco?

Simple. Porque analizó que le convenía un tipo que la mantenga, y no uno que le diga "-... si querés comprarte ese modelo de zapatos, o esa cartera que le va a hacer compañía a las otras veinte que están en el placard, vas a tener que trabajar para ganar ese dinero".

Palabras que no le son muy simpáticas a cualquier fémina adherida a una cachufleta en simbiosis y de quien esperan obtener los máximos beneficios a cambio de menearla un poco frente a un masculino.

¿Se equivocan las minas a dejar a un tipo que la quiere, que espera con ella formar una familia, y crecer juntos?

Y... casi siempre.

El tema es que difícilmente acepten en el momento que se mandaron una gran metida de pata al salir con ese profesor de yoga que le humedecía la entrepierna, o ese profesor de tenis que hacía que ella fantaseara con jugar los dos... del mismo lado de la red.

El admitir que se equivocaron, lo hacen veinte años después, cuando tienen hijos en edad escolar, separadas de los padres de los mismos, porque el tipo se dio cuenta que la mina no valía una puteada y aprovechó cuando ella le dijo "-... necesito un tiempo" mientras ella piensa en la forma de esquilmarlo económicamente lo mas posible, para dejarla y reemplazarla con otra que no tenga esas muy malas costumbres femeninas.

A mí me lo han dicho.

"-... fui una boluda al dejarte, en ese momento no sabía en lo que pensaba".

Sí que lo sabía.

Pensó que por estar adherida a una cachufleta, iba a hacer con cualquier hombre lo que se le cantara la ídem.

Olvidándose que los tiempos empomables de una minita son muy cortos... y que medir todo con el metro, la balanza y el espesor de la billetera del flaco, no termina siendo en el tiempo, la mejor de las opciones.

Y es así como hay una auténtica legión de cuarentonas que putean a los hombres echándole las culpas de sus desavenencias afectivas... cuando fueron ellas las que no tenían ni idea de lo que les iba a pasar mas adelante.

¿Por qué suceden esas forradas femeninas?

Porque ellas creen que siempre van a ser jóvenes, y que las cachufletas a las que están adheridas siempre van a tener el muy necesario poder atractor de hombres.

Y lo que menos quiere un hombre, es una mujer fastidiosa. Cuando el ideal es la minita que fife mucho, hable poco y no jode.

Por eso.

Si la fémina de turno se pelotudiza con otro flaco, se pone en estrecha y estrella, no te quiere entregar el :ass: ni nada... es tiempo de un cambio.

Sobre todo, de un cambio de novia.

Mujeres, sobran.

Y mujeres desesperadas por conseguir un tipo que las mantengan y preñen, sobran aún mas.

Saludos!

El Negro:
 :clap: :clap: :clap: que mensaje más diáfano!! impecable.

Wilfred:
Grande Doc! No sabes como (me) sirven estas cosas. En apariencia redundantes, por una cuestión de principios (los de este foro), y que se repiten (repetís vos) hasta el cansancio; pero que, para aquel novel visitante, o en la "velocidad" del todo inmediato y las respuestas inmediatas que los foristas esperan encontrar, instala la pausa, la duda o mejor, la reflexión.

En mi humilde opinión, creo que esto no esta sucediendo en el lector. Digo, un análisis profundo de la situación que los traen hasta aquí.


Y, aunque claramente vos apelas al sentido común individual, instalando constantemente la pregunta retórica; son pocos, o por lo menos las respuestas que yo leo, los que se reformulan internamente esa pregunta.

En mi caso, con el título que elegiste para este post, entré como por un buzón.
Dije: "Ahora Pindonga nos tira la posta!"

Y mientras te leía pensaba, porque en realidad me hacía ruido el título (así como también la mayoría de las premisas de este sitio) y me gustaría aprovechar para consultarte: (aunque yo no creo que exista esa "mística" de la mujer o de lo femenino) ¿Te parece que sea  o es así, o es culpa nuestra? Las mujeres lo "saben" y se aprovechan de esto? Y me quedo en lo mismo, así que te reformulo la primera: ¿somos nosotros los que invariablemente en algún momento terminamos haciéndole el juego o siendo parte de esa novela?

Como siempre aprovecho para mandarte un saludo pleno y agradecerte por tu tiempo  :ok:

P.D: Permitime esta posdata para citarte y sacar en limpio algo, súper claro para todos los que andamos por aquí:


--- Cita de: juanpindonga en 20 de Noviembre de 2017, 03:33:59 pm ---
¿Se equivocan las minas a dejar a un tipo que la quiere, que espera con ella formar una familia, y crecer juntos?

Y... casi siempre.

El tema es que difícilmente acepten en el momento que se mandaron una gran metida de pata al salir con ese profesor de yoga que le humedecía la entrepierna, o ese profesor de tenis que hacía que ella fantaseara con jugar los dos... del mismo lado de la red.

El admitir que se equivocaron, lo hacen veinte años después, cuando tienen hijos en edad escolar, separadas de los padres de los mismos, porque el tipo se dio cuenta que la mina no valía una puteada y aprovechó cuando ella le dijo "-... necesito un tiempo" mientras ella piensa en la forma de esquilmarlo económicamente lo mas posible, para dejarla y reemplazarla con otra que no tenga esas muy malas costumbres femeninas.

A mí me lo han dicho.

"-... fui una boluda al dejarte, en ese momento no sabía en lo que pensaba".

Sí que lo sabía.

Pensó que por estar adherida a una cachufleta, iba a hacer con cualquier hombre lo que se le cantara la ídem.


--- Fin de la cita ---

El remate final es simplemente Maravilloso  :clap: :clap: :clap:

juanpindonga:

--- Cita de: Wilfred en 24 de Noviembre de 2017, 08:20:05 pm ---En apariencia redundantes, por una cuestión de principios (los de este foro), y que se repiten (repetís vos) hasta el cansancio.

--- Fin de la cita ---

Nadie nace sabiendo, menos aún, en cuestiones de faldas.

Sí vale la experiencia adquirida y compartida... que es la que sirve a la hora de los bifes para evaluar una relación que va camino al infierno.

En general, cualquier forista (o no-forista) nunca desconfía de su grácil, curvilínea y dulce novia, habida cuenta que tienen la consumada habilidad de engatusar hasta al mas aguerrido masculino con sus cánticos sireniles; es cuando que el hombre se da cuenta que ya no fifa, que ella hace los fines de semana su vida y no le da ni pelota... y como el hombre es un ser por naturaleza leal, piensa que la mujer es igual.

Craso error.

Cuando tercian cuestiones reproductivas, cualquier mujer se transforma en el bicho mas mentiroso de la galaxia, capaz de engañar a cualquier masculino con el supremo fin de que la preñen. Y si ve que con el masculino de turno no hay muchas posibilidades próximas de preñeces y críos, no va a dudar ni un segundo en mandarse a mudar con otra poronga.

Un hombre no procede así.

Pero a una mujer no le interesa en lo mas mínimo el daño que pueda ocasionar, solo vale su opción (a veces, desesperada) de que la preñen y listo.


--- Cita de: Wilfred en 24 de Noviembre de 2017, 08:20:05 pm ---Para aquel novel visitante, o en la "velocidad" del todo inmediato y las respuestas inmediatas que los foristas esperan encontrar, instala la pausa, la duda o mejor, la reflexión.

--- Fin de la cita ---

La realidad es que cuando se cae en la cuenta que la Srta. de turno resultó ser una yegua garca de décima, el hombre no puede asimilar tamaño golpe.

Por un lado, porque no quiere ver.

Y por otro lado, porque no quiere creer lo que le sucedió.

Él analiza con la lógica mente masculina los hechos, pensando que si se portó bien, ella automáticamente, también tiene que portarse bien.

Una falacia desde el vamos.

Porque una mina no te deja porque te portaste bien o mal con ella... sino que te deja porque se recontracalentó con otra poronga, que obviamente, no es la tuya.


--- Cita de: Wilfred en 24 de Noviembre de 2017, 08:20:05 pm ---En mi humilde opinión, creo que esto no esta sucediendo en el lector. Digo, un análisis profundo de la situación que los traen hasta aquí.

--- Fin de la cita ---

El lector/forista no sale de su asombro cuando se da cuenta que lo cagaron desde arriba de  un puente, mas o menos.

Esa misma yeguariza que le prometió amor eterno, y que ahora le está lustrando la garompa a otro flaco sin ningún tipo de complejo o duda existencial.


--- Cita de: Wilfred en 24 de Noviembre de 2017, 08:20:05 pm ---En mi caso, con el título que elegiste para este post, entré como por un buzón.
Dije: "Ahora Pindonga nos tira la posta!"

--- Fin de la cita ---

Y... mas o menos, es la forma estandarizada de pensar de una mina.

No te va a dejar para quedarse sola.

No te va a dejar para dedicarse al bordado, sino al argolleado concienzudo.

No te va a dejar porque siente que necesita un espacio... sino que necesita que le llenen sus espacios. Preferentemente, a porongazos.

Para ellas, la mística se resume en un solo evento: quedar preñadas y que las mantengan concomitantemente.

A tal punto que aducen una delicada condición cuando las preñan, con pelotudeces tales como «estamos embarazados» ( :ouch: :ouch: :ouch:), o sinó, «estamos en la dulce espera» (tal vez, esperando un envase de helado que el delivery está a punto de traer).

La mística femenina se resume, lamentablemente, a poder exhibir/lucir un abdomen prominente que demuestre que las recontrapreñaron y que en ese momento, son mas que las amigas porque ellas están preñadas y sus amigas, no.

Todo lo que aleje a una mujer del fin supremo de ser madre (y concomitantemente, ser mantenidas), no les sirve.

Pruebas al pie.

Años ha, había adquirido para mi laboratorio fotográfico cubetas de revelado de gran tamaño, aptas para hacer copias de gran superficie, también.

Épocas en donde los escáneres planos eran algo rarísimo, las impresoras eran matriciales y a nadie se le ocurría que alguna vez iba a tener una impresora en colores a chorro de tinta, o que existieran gráficas en donde te imprimen tus fotos en formato gigantografía.

Ergo, las copias grandes o se hacían en laboratorios fotográficos pagando una pequeña fortuna, o las hacía uno mismo armándose de paciencia.

Y así fue.

Me armé de paciencia, de un paquete de papel blanco y negro bien pesado, y copiando el negativo sobre dicho papel, y luego, revelándolo en las cubetas con todo el cuidado del mundo para que la delicada emulsión fotográfica no se deteriorara.

Luego de secadas las copias, se las exhibo a la Srta. en cuestión.

Y ella me dice, muy sueltita de cuerpo:

"-... son en blanco y negro, un aburrimiento. ¿Vamos a salir esta noche a algún lugar?"

Es decir, ni le interesó el complejo trabajo de copiado y revelado manual. Para ella era mas importante salir esa noche, porque cada salida le acercaba un poquito mas al objetivo supremo de cualquier mujer: convencer a su masculino para que la preñe y la mantenga.

Y para ella, que yo esté dentro del cuarto obscuro revelando copias o películas, no dejaba de ser una actividad que no le aportaba nada. Y que eventualmente sí la alejaba de una eventual convivencia.

Ésa es la mística femenina. En la que la mayoría de las mujeres están inmersas. Y es creer que por el hecho de estar adheridas a una cachufleta, van a hacerle hacer al masculino de turno, todo lo que se les ocurra a cambio de muy poco.

Y guay que el tipo se le retobe haciéndole algún comentario atinado y bien equilibrado... lo toman como ofensa personal.


--- Cita de: Wilfred en 24 de Noviembre de 2017, 08:20:05 pm ---Y mientras te leía pensaba, porque en realidad me hacía ruido el título (así como también la mayoría de las premisas de este sitio) y me gustaría aprovechar para consultarte: (aunque yo no creo que exista esa "mística" de la mujer o de lo femenino) ¿Te parece que sea  o es así, o es culpa nuestra? Las mujeres lo "saben" y se aprovechan de esto?

--- Fin de la cita ---

Las mujeres son conscientes del grado de inferioridad en el que ellas mismas se han ubicado.

Saben fehacientemente que la inmensa mayoría de los masculinos pueden hacer lo que sea, y que a ellas les costará un montón lograr igual eficiencia.

Eso les produce un notorio grado de envidia (mencionado por las mismas interesadas), envidia que le lleva a menoscabar cualquier cosa que haga un hombre, siempre comparándolo con el hecho de quedar peñadas, que es algo que los hombres no pueden hacer.

Y van a utilizar cuanto recurso tengan a mano, para refregárselo en la caripela del masculino de turno.

El hombre, siempre ha de ser leal, fiel a sus principios.

No juega sucio como la mujer, quien se aprovecha de su «pobre condición de pobrecita desvalida» para obtener todo lo que por su propio esfuerzo no puede lograr.

Y si tiene que usar herramientas aún mas sucias, tales como echarles la culpa a todos los hombres de la galaxia por sus desventuras, no dudes ni por un instante que lo va a hacer.

Además, aprovechándose del hecho que muchos hombres creen que si no es con esa mina, no van a conseguir fifarse a ninguna otra.

Generan esa sensación tan desagradable que, con tal de no querer sentirla, el hombre accede a lo que sea para evitar tal condición.

Nuevamente, cero escrúpulos.


--- Cita de: Wilfred en 24 de Noviembre de 2017, 08:20:05 pm --- Y me quedo en lo mismo, así que te reformulo la primera: ¿somos nosotros los que invariablemente en algún momento terminamos haciéndole el juego o siendo parte de esa novela?

--- Fin de la cita ---

Cuando noviás con una fémina, invariablemente, sos parte del juego de pareja.

Dependiendo de lo que estés dispuesto a permitir, ella va a subírsete al pescuezo e intentar apretujar lo mas posible para que vos, con tal de no sentirte ahogado, le das todos los gustos.

Muy diferente es cuando la minita de turno te amenaza con "-... si no hacés tal cosa por mí, te dejo".

Y el flaco le comenta "-... no hay problemas, antes de irte, dejame tu llavero sobre la mesa".

El hombre sabe que existe el riesgo cierto que la fémina se tome el buque (cuando llegan a esos extremos de presión, es porque ya tienen otra japi en vistas, aclaro), pero asume ese riesgo como algo calculado y si la minita se quiere ir... suerte y no vuelvas a contactarme en tres reencarnaciones.

Descontextualizá a una mujer del sitial en donde siempre quiere estar presente: muy por arriba de los hombres "-... porque soy mujer y lo valgo", y ahí van a comenzar los problemas con ella, porque se sabe que en brevísimo tiempo, va a ser descartada sin muchos melindres.

Alguien me dijo en una oportunidad, la década pasada, "-... no podés tratar a las mujeres así, ¿no te das cuenta que son mucho mas frágiles que los hombres?"

Y la realidad es que me importa muy poco lo que una mujer pueda opinar sobre mi forma de accionar.

Si le gusta, perfecto, y si no le gusta, no podría importarme menos.

En el momento en el que un masculino asume el hecho que es hombre, la especie dominante, es cuando la novia de turno/amante/amigarche/loquesea, se ve en figurillas para intentar controlar un masculino... y no tiene otra opción que la de ceder en casi todo lo que ella considera «fundamental» en su vida (que la preñen y mantengan), porque sabe que la van a descartar en microsegundos si se pone en pelotuda o se pone a pelotudear.

Y a sabiendas que será también reemplazada por otra/s.

El tema es simple: los hombres no quedan preñados. Ni tienen que ponerse como ellas cuando están con un Aliencito dentro de sus respectivos úteros.

En la Naturaleza, los machos de cualquier especie no dejan de ser un banco de ADN ambulante.

Y ellas, incubadoras móviles con patas.

Ahí se resume la mística femenina.

Saludos!

Wilfred:
Magistral Doc!

Leí apenas publicaste la respuesta, pero como siempre, me gusta repasarlo y subrayar la cantidad de conceptos que detallas. Aunque al fin y al cabo todo se resuma en esto:


--- Cita de: juanpindonga en 24 de Noviembre de 2017, 10:10:08 pm ---
Y ellas, incubadoras móviles con patas.

Ahí se resume la mística femenina.

Saludos!

--- Fin de la cita ---

 :roll: :roll: :roll:


Y nosotros haciéndonos el bocho  :no:

Un saludo estimado.

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