Autor Tema: Gastronomía en el Foro: como hacer para mantener caliente comidas... y novias.  (Leído 845 veces)

Desconectado juanpindonga

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Esta noche conversaba con una amiga con quien mantengo una cordialísima relación desde hace ya, unos cuantos años.

Poseedora de una formación avanzada, las charlas con esta Srta. son siempre estimulantes y divertidas.

La fémina en cuestión, cuando tiene ganas, suele ser bastante irónica, con el grado justo como para entender su fino humor y divertirse con sus dichos.

Conocedora -y lectora- desde hace mucho de este Foro, insiste que este humilde escriba tiene algún tornillo flojo y que ella, con sus artes y conocimientos, sería capaz de rectificar tales fallas.

Si bien conoce mi verdadera identidad, suele escindir la misma en dos personajes: el de la vida de relación y de quien estas líneas escribe.

Emitiendo oprobiosos comentarios acerca de la redacción que suele acompañar a mis dichos en el Foro.

Todo, en tren de jodienda, que, a los fines prácticos, suele ser la forma mas divertida de mantener una relación con una amiga.

El punto es que recibí unas fotos tomadas en una vidriera por otra amiga, desde una ciudad distante, en donde aparecía vajilla de cocina de aluminio, con notoria similitud a una de origen alemán, de gruesas paredes y recubierta en su interior por un filme antiadherente.

Además, los precios de dicha vajilla, ahorradora de combustible a la hora de utilizarla, son mucho mas convenientes que la de su homóloga germana.

Pero como dato anecdótico, la firma decidió poner como nombre comercial del producto... el mismo que el de mi interlocutora nocturna.

Claro, tal condición se prestó para toda clase de chanzas y comentarios, a quien, la Srta. en cuestión, contestó con altura, incluso, llegando a superar mi natural condición de visión irónica del mundo.

Entre línea y línea de chat, surgió la idea de una receta de cocina, apta para ser cocinada en una de las casi perfectas ollas con recubrimiento antipegoteo, prometiéndole a la fémina que el Foro se iba a agenciar de tal receta. Con algunos considerandos «picantes» fuera de la misma receta.

Ahí va, pues.




Gastronomía en el Foro... potaje de garbanzos con chorizo colorado y muuucho picante
.

Dícese que tener una portentosa olla con un montón de ingredientes cociéndose a fuego lento, estimula la iniciativa de los hambrientos comensales quienes esperan con fruición que el cocinero decida a su libre albedrío, cuando estará listo el cocido para ser devorado sin muchos melindres.

Y que es resabio de la antigua costumbre que tenía la sociedad prehistórica, de sentarse frente al fuego viendo cocinarse distintas presas amasijadas a garrotazos un rato antes, las mismas transformándose en portentosas piezas asadas aptas para su devorado instantáneo.

Conforme la sociedad humana se fue haciendo mas sedentaria -y aún mas hambrienta- comenzaron los intentos de preparar productos de la tierra, hervidos en primitivos calderos de barro, luego, arcilla cocida y finalmente, en la época del dominio de los metales, en recipientes de cobre o hierro.

El concepto de la receta propuesta para mantener en estado de alta temperatura a una Srta. (léase, incandescente) es hacerla partícipe en la elaboración del susodicho potaje.

Para eso, se le pedirá que 24 horas antes de iniciado el proceso de cocción, ponga a remojar los garbanzos en abundante agua fría y limpia, preferentemente, en un recipiente apto para que estos doblen su volumen.

Tal proceso le permite a la legumbre en cuestión, duplicar también su peso, además, haciéndola mas digerible y conveniente a la hora de ser masticada.

Ergo... 24 horas de remojo para el garbanzaje.

Y la excusa para poder introducir los garbanzos en remojo con la fémina en cuestión un día antes, también permite, con algo de habilidad, introducirle otras cosas también... como para ir templando el ambiente, dado que es una comida para bajas temperaturas externas... pero altas temperaturas internas.

A cualquier mujer le fascina ver a un hombre en su papel de proveedor. Nuevamente, resabio de la cueva primigenia, en donde el cavernícola, apto para repartir garrotazos a diestra y siniestra, era capaz de amasijar animalejos que pese a resistirse, terminaban siendo prolijamente cocidos al rescoldo.

Tal visión quedó impresa en el cerebro femenino. De manera que ellas entienden que un hombre proveedor (de paso, también, devenido en cocinero) muchas veces puede consistir, para ella, en el masculino ideal para mantener en el tiempo.

Punto a favor para quienes gustan de cocinar con su novia al lado... se pueden calentar muchas cosas simultáneamente, también.

A los garbanzos hay que hervirlos como mínimo una hora. Tiempo mas que suficiente como para tener un «rapidísimo» con la Srta. en cuestión (total, los garbanzos no se pasan por mas que se los intente recontracocinar mucho mas tiempo que el sugerido).

Escurrido la primera parte del cocido, liberada la olla de las legumbres... ahí viene la segunda parte.

Y es el salteado del chorizo colorado.

Para quienes no los conocen, provienen de antiguas recetas itálicas/hispánicas, en donde la carne cruda, aderezada con diferentes especias, se guardaba en primitivas cámaras de secado, permitiendo que la carne cruda... durara mucho mas que si estuviera sin tratamiento.

Y el chorizo colorado debe su nombre al abundante pimentón que se le añade en su preparación.

El «zochori» colorado será salteado en aceite hasta que el mismo reduzca su tamaño. Mientras la fémina va calculando como otros embutidos, dupliquen su tamaño gracias a sus habilidades manuales (y por que no, bucales)

Ya producido el sofrito, se le añadirá abundante tomate triturado (del origen que uno quiera), aún mas abundante pimentón dulce, pimienta recién molida, hojas de laurel, ají molido, orégano, alguna hojita de albahaca, mucho picante del rico... en fin, especias como las que al Cristóforo Colombo llevaron a buscar la forma de llegar a Oriente para conseguir las susodichos aderezos cuando el Imperio Otomano se puso en estrecho y no dejaba pasar las caravanas desde Medio Oriente cargada con las muy necesarias substancias para la mesa de los europeos.

Acto seguido, se le pide a la Srta. de marras que vuelque los garbanzos dentro de la olla, añada agua hasta ver que todo flota, y continuación, graduar el fuego para que apenas se vea una llamita, para permitir una cocción lenta... y mucho tiempo para otras cocciones mas rápidas.

Se tapa la olla, y, de paso, se destapa la cama.

No es cuestión desperdiciar unas dos horas de cocción bien lenta. Es lo que se denomina en lengua inglesa "Slow Food" (comida lenta), en contrapartida del "Fast Food" (comida rápida/comida chatarra). De tal forma, que en esas dos horas, mientras los garbanzos y chorizos se van cocinando lentamente y embebiendo de sabores, otras «cocciones» se pueden activar con gran velocidad y altas temperaturas.

De preferencia, al menos, unas cuatro veces para la fémina. Y un par para el cocinero. Hay que reservar energías.

 :roll:

La actriz y cantante Michelle Pfeif fer dijo en una oportunidad que "-... el amor es una hermosa pasión húmeda. Lástima que hay hombres que transpiran demasiado".

Ahora... en mi visión, una Srta. «a punto de caramelo» está mas húmeda por fuera -y por dentro- que un sudoroso jugador de fóbal en pleno partido.

Y que mejor que mantener tal «jugosidad» un rato largo... mientras los garbanzos se van impregnando de sabores y sutiles esencias. Y bastante picante.

Comer luego de haber tenido una intensa sesión revolcatoria, suele despertar apetitos inesperados.

Máxime, si los aromas que viene desde la cocina, se acompañan de un feroz hambre... y de sutiles sabores.

Una mesa preparada ex-profeso, con un par de candiles, platos a tono con el ígneo color del garbanzaje, copas tintineantes y un bebestible adecuado, terminan de cerrar lo que a mi entender, es una excelente sesión revolcatoria.

Una de mis abuelas mi dijo hace mas de 40 años: "-... una mujer inteligente sabe que a un hombre se lo retiene con una buena mesa... y una buena cama".

Y no se refería al mobiliario, precisamente.

Ella duró mas de sesenta años casada, algo que hoy día sería impensado.

Los pantagruélicos almuerzos y cenas que mi abuela preparaba quedaron grabados en mi memoria, y, de paso, estimularon mi pasión culinaria.

Ahora, en mi visión también, la de hombre proveedor, una fémina con cierta dotación neuronal no debería dejar pasar el hecho que su masculino decidió cocinar con ella, para ella y para ambos.

Teniéndola en cuenta, dándole a entender que es importante en su vida de relación para con ella.

Quitando ese pernicioso estigma de que "-... los hombres son como los microondas... solo sirven para calentar".

Después de una opípara comida, regada con abundante bebestible afín, ya sea un fermentado de uvas o de cebada malteada fermentada y adicionada con lúpulo... a dormir se ha dicho.

Y, si se sobrevivió a la sesión fifatoria previa... ¿por qué no seguir la jodienda un rato mas?

Siguiendo la famosa expresión de "-... errar es humano, ¡pero embocar es divino!"

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Estar en pareja sirve para muchas cosas.

Aparearse es una de ellas.

Crecer juntos, es tan importante como la actividad fifatoria.

Compartir momentos que pueden transformarse en inolvidables, también estimulan la creatividad y añade recuerdos que en el futuro... son muy apreciados.

Por eso, Sres.: aprendan mínimamente a cocinar. Compartan con sus parejas tiempos de preparación de alimentos, disfruten elaborándolos juntos... y muchas protestas femeninas sobre "-... no me das pelota ya", van a desaparecer casi mágicamente.

Y, de paso, tanto paladar como entrepierna... felices y contentos.

Saludos... y buenas recetas.
« Última modificación: 01 de Febrero de 2018, 02:01:49 am por juanpindonga »
Sale con fritas!
Y con sushi.

Borders? I have never seen one. But I have heard they exist in the minds of some people. Thor Heyerdahl