Autor Tema: Cuando llega el momento de sacarle tarjeta roja a ella.  (Leído 114 veces)

Desconectado juanpindonga

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Cuando llega el momento de sacarle tarjeta roja a ella.
« en: 06 de Febrero de 2019, 10:01:14 pm »
Tarde o temprano, en una relación de pareja, le toca al hombre exhibir la mentada «tarjeta roja» a la fémina de turno.

Los motivos pueden ser variados, más, se pueden resumir en pocas líneas.

1) La fémina se la pasa pelotudeando todo el día con el celular, en vez de prestarle la adecuada atención a su pareja.

Situación muy frecuente, en donde cuando una mujer quiere sacarse de encima al pareja... comienza a tontear con otros tipos usando la terminal celular.

2) La fémina en vez de mostrarse medianamente atractiva, suele aparecerse cual chiruza totalmente desastrada.

Es uno de los mecanismos «blandos» que usan las minas para demostrar su repelencia para con el hombre que todavía, tiene el desatino de cortejarla.

3) De fifar, ni hablar.

Ya el tema se va sofisticando. No quiere entregar el rosquete ni cuando hay eclipse de luna. Típica (y muy cochina) maniobra para sacarse a su todavía pareja de encima, para reemplazarlo por otra poronga mas pudiente.

4) No exhibe ni un billete a la hora de salir juntos de jodienda.

Salvo excepciones (como que ella esté muy limitada en gastos) no hay excusa alguna para no aportar el 50 % de la salida. Léase cine, restaurante o albergue transitorio. Pareciera que la mera adherencia a una cachufleta le envía al cerebro información sucinta y muy precisa, sobre no tener que pagar nada.

5) Se irrita por cualquier forrada, o por ninguna forrada... siempre está de puto mal humor.

Forma sutil y asquerosa de transformarse en un erizo... para sacarse al tipo de encima para comentar a lustrarle la perilla a otro... de preferencia mas pudiente.

6) Todo aquello que le gustaba de su masculino, ahora le irrita.

En verdad, siempre le irritó, salvo que ahora no tiene prurito en decírselo en la caripela a él, porque quiere sacárselo de encima.

7) Comienza sutilmente a mencionar tal o cual masculino, ya sea a su todavía pareja o a las forras de las amigas.

Versión inmunda que suelen tener cuando están con ganas de reemplazar la actual poronga por otra mas pudiente.

8) Comienzan súbitas salidas con las amigas, y cuando se le pregunta a donde van a ir... nunca precisa el sitio exacto.

Ya ahí está pelotudizada por otra garompa que supo conseguir, generalmente, por Internet. Y miente como escuerza en celo diciendo que sale con las amigas... y en verdad, está «deshollinando» al masculino que a ella le gusta. Y cuando el hombre se comienza a indignar, miente descaradamente diciendo que "-... vos no supiste entender mis prioridades."



Noviar con una mujer nueva, es todo un desafío.

Para que no se ofenda con cualquier forrada, para que no interprete cualquier pelotudez... la lista sigue.

Sí va a utilizar todo lo que esté a su alcance para poder manejar a ese hombre a su entero beneficio.

Y ahora, concretamente, ¿qué hacer para concluir una relación?

Pues... primero, y a pesar de sus reptilianas y muy femeninas intenciones, hay que tomar esa dura decisión de dejarla.

Cualquier mujer con una dotación neuronal mayor que la de una bacteria, sabe perfectamente que sus comportamientos son profusamente analizados, y cuando se puso en hiperforra, no lo hace por casualidad sino con la específica finalidad de sacarse a ese tipo de encima para comenzar a degustar con fruición otra poronga que, en general, suele ser mas pudiente que la que está descartando.

De manera que el argumento de "-... no me di cuenta", carece absolutamente de validez. Y hasta incluso, puede llegar a ser ofensivo para con su todavía, pareja masculina.

Siempre hay que pasar, en el algoritmo racional de dejar a una mina, por una charla previa a la decisión final.

En donde se le pregunta forzándola a que responda, de preferencia, con monosílabos, sobre que carajo le está pasando.

Nunca van a admitir que están estupi-pelotudizada con otra japi... admitir eso significa comportarse lisa y llanamente, como una yeguariza de ínfima categoría.

Motivo que por el cual, pasada esa etapa formal, necesaria en el proceso de ruptura con esa gaznápira, hay que tomar la decisión final.

Y se le dice con precisión:

"-... mirá, WXYZ, de un tiempo a esta fecha, te estoy notando diferente, mas distante, menos voluntariosa, casi te diría, desganada. Creo que es el momento justo que nos demos ambos un tiempo de reflexión, para analizar que es lo que está funcionando de forma deficiente en nuestra relación afectiva y veamos la manera de solucionarlo. Te propongo que por un tiempo no nos veamos. Pasado ese tiempo, yo te contacto".

Fin de la historieta.


Si la minita está con ganas de salir de garompas, tales parlamentos masculinos le van a venir perfecto para comenzar su «porong-cásting».

Permitiéndole degustar entrepiernas masculinas sin culpa y sin cargo alguno.

Tiene que entender, veladamente, que pareja que se concluye, pareja que no se reconstruye.

Eso suele ser un argumento muy invalidante para una mina, quien está acostumbrada a que tenga 253299 babosos con la japi levantada hasta el ombligo, y que siente que la están dejando.

Y no por otra cachufleta adherida a una mina... sino para quedarse solo.

Sumado a eso, si la minita, insisto, tiene apenas mas neuronas operativas que una entamoeba histolytica va a pensar que se la está dejando para estar con otras minas... algo que no suele suceder en el género masculino, quien tiene códigos para dejar a una mujer, y no hacerlo por otra mina, sino para quedarse solo por un tiempo.

Hay que ir entrenando al género femenino para que entienda, de una buena vez, que cuando se deja a una mina, es porque se tomó la decisión de no dar marcha atrás.

Y por más que ella se presente en traje de Eva en la puerta de tu casa, proponiéndote amor eterno... hombre que le exhibe a su ahora «ex» la mentada roja, no cambia de decisión nunca. Igual que el referí en cualquier cotejo deportivo.

A ninguna fémina le gusta que la dejen. Así sea una yeguariza hipergarca de décima categoría.

Prefieren ser ellas las que dejen, para reafirmar que manejan todo en la relación de pareja... no pueden aceptar ser descartadas por malos desempeños.

Uno se enamora de la mujer que cree que es... pero se separa/divorcia/distancia de la mujer que en verdad, es.

Perogrullada supina... pero bien realista.




Por eso.

Cuando se siente que la relación está extinguiéndose, que ella no pone ni el más mínimo esfuerzo de su parte, que se presenta siempre desastrada para exhibirse repelente (con uno, obviamente; para la nueva poronga, ya compró lencería erótica nuevita y a estrenar), es tiempo de un cambio.

Sobre todo por un cambio de novia... por una nueva que sepa aceptar tu lugar dentro de la relación afectiva.

Minas, sobran.

Y minas desesperadas por conseguir masculinos, sobran aún mas.

Los hombres, Sres., son un bien escaso.

Por mas que ellas se emperren en querer mostrarse infinitamente superadas por las mentadas liberaciones femeninas o lo que se le parezca.

Y recuerden.

Si decidieron sacar la roja... no hay marcha atrás.

Saludos!
« Última modificación: 13 de Febrero de 2019, 09:13:54 pm por juanpindonga »
Sale con fritas!
Y con sushi.

Borders? I have never seen one. But I have heard they exist in the minds of some people. Thor Heyerdahl

Desconectado Elbati

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Re:Cuando llega el momento de sacarle tarjeta roja a ella.
« Respuesta #1 en: 13 de Febrero de 2019, 05:18:35 pm »
Sr JP a su lista, agregaria ..

Contesta mal y hace comentarios netamente ofensivos para con su masculino buscando la reactividad del cándido.

Empieza a mostras inconsistencias discursivas (cuenta varias veces la misma historia de forma cambiada)

Muestra profundos sentimientos con su ex novio, quien a principios de la relación odiaba con todas las pestes del mundo

Tiene la peregrina idea de empezar consumir narcoticos.

 

     
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