Autor Tema: Duele mucho... muchísimo.  (Leído 264 veces)

Desconectado juanpindonga

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Duele mucho... muchísimo.
« en: 23 de Octubre de 2019, 01:44:12 am »
Prácticamente a la casi totalidad de los miembros registrados de este Foro de Ayuda, les ha tocado ser dejados por la novia de turno.

Y para los lectores que optaron por no registrarse, es factible que les haya pasado lo mismo.

¿Por qué sucede que te dejan?

Lo analicé muchas veces, habida cuenta de la cantidad de oportunidades, considerable creo yo, en la que fui dejado por la novia de turno.

Las conclusiones que llegué son variadas, pero no muchas.

A modo de resumen, podría ejemplificarlas de la siguiente manera:

1) Se aburrió.

Las mujeres se aburren con mucha facilidad cuando hacen lo mismo todos los días.

Por otro lado, cambios abruptos, las ponen mal.

¿Cómo se entiende, entonces, que es lo que les pasa?

En una visión netamente de fisiólogo, creo que los intensos pulsos hormonales que suelen tener en distintas semanas del mes, las llevan a ir cambiando de opinión sin mucho sustento, y a cometer errores que, con los años, terminan lamentando. Como, por ejemplo, dejar al novio de turno, porque esperaban que ellos llenaran sus vidas que muchas veces, tienen claroscuros bastante complejos.

2) Tiene otra poronga en vistas.

Es una de las causas mas frecuentes de abandono.

Un poco, también, relacionadas con el aburrimiento que les produce estar siempre con el mismo tipo; la repetición de actividades a veces les resulta beneficioso, otras, prefieren cambios abruptos de dirección cual tren fantasma descompuesto.

Un nuevo masculino en su vida, le trae la interesante actividad de descubrir como es él, y de paso, hacer aquello que le gusta a cualquier mujer: mostrarse deseable a cuanto hombre tenga cerca.

El ciclo de seducción al que someten al nuevo candidato, es parte de poner en juego sus encantos y para ver que si su capital físico es lo suficientemente apto como para lograr bastante mas que la atención de ese masculino que le inquieta y quita el sueño.

3) No vislumbra ni casamientos ni convivencias en el corto plazo.


Para cualquier mujer, un casamiento hecho bajo parámetros legales le garantiza en gran medida, poder esquilmar a ese hombre al que se está sacando de encima, simplemente, para intentar dejarlo sin nada y que no pueda volver a estar con otra mina.

De ahí que las convivencias benefician a los masculinos, y los casamientos, a las féminas.

Si ven que pueden quedarse con la vivienda conyugal, con el automóvil de ambos, lograr que les paguen los servicios de electricidad, agua, impuestos y quien sabe que otras cosas, son felices porque les permite vivir holgadamente, mientras que el pelotudo que se sacaron de encima, tiene que transpirar la gota gorda para poder pagar todo eso y mas también.

5) No ve en el horizonte, natalidades inmediatas.

Ese es un detalle que no resulta ser menor; cualquier mujer se desvive por tener hijos, ser mantenidas ellas y su eventual prole por parte de su ahora «ex», olvidándose que son ellas las que corren tras cualquier cuadro respiratorio invernal o del tubo digestivo, en temporada estival.

Si atisba, entonces, que no hay críos próximos, el tipo será descartado por otro al que sí puedan deslactosar y hacerse preñar.

6) No sabe lo que quiere... pero lo quiere ahora.

Ése es un problema particularmente peliagudo con muchas mujeres, quienes tienen un gran vacío interior (generalmente, no tienen críos) y no saben con qué llenarlo.

De ahí que la culpa, automáticamente, la tenga su por ahora pareja y en breve, ya, ex-pareja.

Nada mejor que buscar la culpa de todo en el masculino de turno, habida cuenta que él, con tal de no tener que discutir y de perder sus favores afectivos, hace lo que sea. Para igual luego, ser dejado de todos modos.

7) Tiene hijos previos.

Es bastante difícil lograr coordinar los tiempos con una mujer con hijos (cada vez son un colectivo mas numeroso y de menor edad relativa); de tal forma que ellas, al priorizar la crianza de sus niños/as, descuidan ferozmente al masculino de turno.

Después terminan lamentándose, me ha pasado ya, varias veces quienes algún tiempo post-ruptura, cuando uno ya se rehizo, tiene nueva pareja y es feliz, ellas llaman para ver en que anda su «ex» para volverlos infelices.

Claro, piensan cuando tienen críos de corta edad que son dueñas de todas las verdades y que el hombre que está empleando su tiempo y esfuerzo para estar con ellas, no son merecedores de sus afectos, o al menos, lo administran a cuentagotas.

Es allí cuando frente al hastío del masculino de turno quien recibe la peor parte de su novia/pareja también madre, terminan aburriéndose de la situación de no ser nada en la vida de la fémina a excepción de transformarse en meras esponjas que absorben todos los problemas de ella... a cambio de nada.

Es el momento en el que la fémina quiere sacárselo de encima, en la errónea creencia que va a conseguir otros tipos, olvidándose que siendo madre, tiene un espectro reducidísimo de elección de hombres, frente a las feroces contendientes que no son madres (pero que aspiran a serlo) y que tienen una flexibilidad anatómica capaz de permitirle succionarse el pulgar del pie sin mucho esfuerzo.

8) El anterior novio o marido, sigue siendo importante para ella.

Y tan importante es, que no supo cortar la relación, y siempre fantasea con el tipo, máxime, si sabe que puede estar con otras minas y a ella ya no le da pelota.

Es una situación particularmente grave, porque no supieron elaborar el duelo de la ruptura, y porque además terminan dándose cuenta que tan mal, tan mal no la pasaba con el anterior tipo.

Es ahí donde cualquier hombre que  oficia de novio, revienta de bronca, porque se da cuenta que terminó siendo un paño de lágrimas de una mina que por generalmente, su estupidez, rompió con alguien que la quería y que finalmente termina enredado nuevamente con ella.

Casi casi, una cuestión deportiva por parte de la fémina.

Lo grave es que no evalúan el daño y el dolor que ocasionan, sintiendo a veces, placer en producir situaciones tristes para el masculino que la quiere en verdad y que ella, desdeña porque no supo cortar con su «ex».

9) Las eternas desconfiadas.

Fueron corneadas por algún «ex» de su vida pasada, y piensan que todos los tipos son iguales.

Se la pasan indagando sutilmente sobre las actividades de su pareja, y ni que hablar si éste es bastante lacónico y deja de lado su trabajo u ocupaciones sin comentarle al detalle lo que hace todos los días.

Internet permite en gran medida, andar fisgoneando lo que hace un hombre; ni que hablar si el fulano en cuestión no está interesado en red social alguna y utiliza la red de redes para actividades útiles y no para andar subiendo fotos haciendo alguna intrascendencia.

Llaman telefónicamente a sus empleadores, a sus empleadas, a su familia... lo que sea con tal de tener algún tipo de control sobre el masculino en cuestión, quien al ser bastante impermeable al fisgoneo vía Internet, es dejado con la pueril excusa de "-... en algo andará, no tiene tal o cual aplicación en el teléfono, seguro está ocultando algo".

10) Las eternas celosas.

Esta subvariedad femenina se encarga de complicar cualquier relación afectiva, esté con quien esté como pareja.

Todo lo que se haga por ella, será cuestionado simplemente, por deporte.

Van a celar tanto a su pareja, que se van a transformar en seres insufribles,

Eso sí. Si aparece otro tipo revoloteándoles, factiblemente opten por dejar al actual e irse con el nuevo... pero con la deferencia de seguir haciéndole la vida miserable a su «ex», con llamadas en momentos en el que ella crea que puede estar con otra mina.

11) Las eternas insatisfechas.

Nunca mejor expresado como "-... la mujer a la que no hay poronga que le venga bien".

Se quejan de todo.

Que el dinero no les alcanza, que se aburren en sus respectivos trabajos, que las amigas les roban los tipos que ella quería levantarse en plan novios, que el guardarropas de invierno necesita ser renovado ya mismo (y eso que el invierno recién empezó), que el novio/pareja le envía muchos mensajes, o pocos, o es muy circunspecto con la mensajería instantánea y ella considera que no le están prestando la muy necesaria atención... insisto, no hay garompa que les venga bien.

Y si el tipo se esfuerza en que ella se sienta cómoda y contenida, ya no tarda en venir la frase de "-... me estás ahogando, necesito mi espacio" y otras oligofrenicidades de similar tonelaje.

Eso sí: si aparece un tipo que le da vuelta la cabeza, no duda en dejar al anterior e irse con el nuevo... para comenzar con la misma historieta.






Le duele mucho a un hombre transitar una ruptura no deseada porque ella no está convencida en ese momento, que el tipo sea el mejor para su vida.

No lo piensan mucho, porque significaría tener que asumir que el tipo la quiere, y ella solo se quiere a sí misma, en un acto de egoísmo mayúsculo, termina dejándolo porque es incapaz de querer dar nada de sí.

Es verdad, Sres., que el género femenino prefiere descartar un hombre antes que intentar mantener una relación estable.

Eso, mientras que sus encantos corporales les permita seguir haciéndolo. Llegado un momento, eso se interrumpe y si la fémina quiere tener otro novio de reemplazo, lo consigue sin mucho esfuerzo.

Lamentablemente, les importa muy poco -por no decir nada- si lastiman a ese masculino servicial que siempre les ayudó, que las tuvo en cuenta, que la quiso con intensidad, que siempre se preocupó por ella.

Consideran que lastimar es un derecho que orilla la divinidad, y así se comporta.

¿Qué hacer con una fémina que adopta posturas evitativas o que no mezquina verborragia agresiva para con su masculino?

Pues... ir cortando progresivamente todo contacto.

Si ella se pone en estrecha, uno ha de ponerse mas en estrecho.

Si no te llama, no la llamás ni a palos.

Si adopta actitudes evitativas, o siempre está ocupada a la hora de ventilar la neurona, adelantarse y tratar de evitarla aún mas.

¿Qué significa eso para una mujer?

Pues... mas allá de la misma situación, no hacer nada.

Si ella está convencida que tiene que encarar hacia nuevos horizontes, que lo haga.

Pero que sepa también que una vez que se aleje, no hay vuelta atrás.

Si considera que se está equivocando y que mejor, no perder a ese masculino, va a adoptar las medidas necesarias para no quedarse sola.

¿Duele quedarse sin pareja porque ella no sabe lo que quiere?

Duele mucho. A veces, demasiado.

Y lo único que se puede hacer, es ir procesando el duelo, evaluar que fue mal hecho, control de daños y esperar un tiempo hasta estar plenamente restablecido para salir de cacería nuevamente.

Con seguridad, la nueva fémina no va a ser igual a la anterior (sería un despropósito si así fuera), va a tener cualidades positivas y, lamentablemente cada vez mas, características negativas, fruto tal vez de la mala costumbre que tienen de hacer siempre su voluntad sin evaluar los daños que puede ocasionar.

De ahí que una muy buena soltería es preferible a una mediocre relación de pareja.

Si ella en verdad quiere a su hombre, se lo va a hacer saber.

Y si no lo quiere o no sabe lo que quiere, tienen mecanismos inimitables para manifestar su mal humor o directamente, su desinterés.

A este humilde escriba le tocó pasar por la situación de ruptura muchas veces. Supo reconstruir como pudo su vida, hasta que al final, poco y nada le importaba que lo dejaran.

Concomitantemente con esa situación, esas mismas «ex's» que supieron irse con otros masculinos, con los años, vuelven a la carga, dándose cuenta que se las quiso, se las cuidó, se las contuvo, se las ayudo, se las tuvo siempre en cuenta y ellas se comportaron como las peores yeguarizas de la galaxia... pero la realidad es que cuando una mina se siente sola, hace lo que sea con tal de conseguir un nuevo tipo que le caliente la espalda mientras duerme.

Siempre tengan preparados un plan de contingencia por si los dejan. Incluso, con la mas enamorada de las novias/parejas, suele acontecer sin previo aviso.

Ténganlo en cuenta.

Saludos!
« Última modificación: 31 de Octubre de 2019, 10:40:38 pm por juanpindonga »
Sale con fritas!
Y con sushi.

Borders? I have never seen one. But I have heard they exist in the minds of some people. Thor Heyerdahl

 

     
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