Autor Tema: Las mujeres y las vaGaciones.  (Leído 2050 veces)

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Las mujeres y las vaGaciones.
« en: 07 de Febrero de 2021, 06:47:11 am »
Desde hace algunos días, y en atención a mis deseos de pasarla bien y no preocuparme por nada, decidí ir de vacaciones a un balneario situado en la provincia de Buenos Aires, sobre el Océano Atlántico.

Total, es febrero, hay poca actividad laboral gracias al «corvina-19», tenía un montón de días de vaGaciones para tomarme y además, ganas de hacer fotosíntesis, comer bien y dedicarme a la lectura, además de la holganza y molicie.

Éso, en complemento a mis otras vaGaciones en un vecino país, al que pude acceder con pocos problemas de restricciones sanitarias dado que fui embarcado en mi cáscara de nuez hacia un puerto de una hermana república.

Lo divertido fue que la reserva para este lugar la hice por una semana, y finalmente, decidí extenderla al doble, habida cuenta del excelente clima, de la escasa densidad de turistas y de que ya que estoy aquí... aprovechar para seguir vaGacionando.

El sitio es ideal para quien le gusta estar un tanto aislado. Cabaña en un denso bosque, situado entre médanos, solo hay que cruzar uno para estar directamente en la playa, y en caso de no querer irse a remojar las patas en agua salada, está la pileta a la que pertenece el complejo y ahí, también remojarse a gusto.

Abundante avifauna, hay pájaros por todos lados, y, para quienes disfrutamos del avistamiento de diferentes aves y de fotografiarlas, un auténtico festín para los ojos y también, oídos.

Como dato anecdótico, le había ofrecido a tres Srtas. acompañarme, preguntándole a cada una por separado si querían venir.

Una, ni siquiera se dignó a responder mi correo electrónico, sin dudas, muy ocupada con algún nuevo novio/amante/amigo íntimo, a quien seguramente oculta a todos, habida cuenta de la cuestionable forma en que se suele comportar y de su costumbre de salir con hombres de forma oculta para que su núcleo familiar ni se entere (como si en verdad, ellos no se enteraran de todo).

Otra, se excusó porque tiene a su papá con un problema de salud bastante grave, y no se anima a dejarlo solo.

La tercera, agarró viaje. Me puso como referente el hecho que tiene que trabajar y que no podía tomarse muchos días, apenas cuatro, dado que tiene el secreto temor que pueda declararla prescindible en su trabajo, aunque le toquen vacaciones legales, los empleadores están remisos a autorizar a sus empleadas a que puedan salir de vacaciones justo en verano, prefiriendo épocas en las que nadie se va de viaje, total, ellos son los que pagan y deciden todo.

El punto es que armé mi equipaje, abordé un vehículo de alquiler que me dejó en ese poblado del bosque, conocido como Mar de las Pampas, tomé posesión de la cabaña y acto seguido, dí inicio formal a mis vaGaciones de febrero.

Es interesante tomarse vacaciones solo. Porque no hay horarios, ni hay responsabilidades; cuando mucho, lo mas complicado es reservar telefónicamente mesa en algún restaurante para nutrirse adecuadamente al mediodía o a la noche, ir a hacer fotosíntesis a la playa cuando a uno le viene en ganas.

Como gracias al «corvina-19» no hay espectáculos al público, mis opciones recreativas se circunscriben a salir a comer, caminar, leer, hacer abundante fotosíntesis, uso y abuso del océano... y dedicarse a introspectarse lo mas posible.

Mi amiguita llegó al día siguiente de mi arribo a la cabaña.

Poco afecta a viajar sola, costó un poco animarla a que aborde un ómnibus de línea para llegar hasta aquí. Como muchas mujeres, no se animan a hacer nada solas, máxime si tienen que viajar; necesitan siempre la apoyatura de otra persona (en general, un masculino) para iniciar sus viajes; por lo tanto, fui a buscarla a la terminal de ómnibus local y ahí me asombré del tamaño de su equipaje... ¡por apenas cuatro días!

Las féminas son así. Necesitan abundante cantidad de prendas de vestir para sentirse cómodas, lucirse atractivas y deseables.

Riéndome para mis adentros, y acarreando enorme valija llena de ropa y de las fruslerías que a las mujeres les gusta trasladar, pensaba que al final... todas las mujeres son iguales. Les gusta verse atractivas, porque saben que su belleza física comienza un lento declive a los 30, y se acelera, a los 40... así que hay que aprovechar el tiempo posible para ganarse un masculino.

Con esta fémina fui muy preciso. Le expliqué antes de iniciar el viaje que ella era mi invitada de cabaña... pero no de habitación. Que tenía su propio espacio privado, y que hiciera lo que le viniera en ganas en su cuarto, y que se encargaba de arreglarlo dado que por las restricciones de la epidemia del «corvina-19» el personal de servicio no ingresaba a ninguna de las cabañas del complejo.

Ahí fue cuando emitió la primera protesta. Que ella no estaba dispuesta a hacer nada... como si hubiera pagado algo, encima.

Mi sugerencia fue simple. Era mi invitada, pero no estaba dispuesto a tolerar caprichos, así que o se adaptaba a las normas del lugar, o se volvía.

Rápidamente se dio cuenta que era bien en serio mi comentario, así que se dejó instantáneamente de joder.

Resulta interesante ver al género femenino cuando no tiene un pimiento que hacer.

Mas que comer, asolearse y holgazanear.

La principal víctima de sus aburrimientos, es el teléfono celular. Todo el prostituto día, escribiéndose quien sabe con quien, revisando estados del Guasáp, viendo que pelotudeces le escribieron en el FaceShitBook, en InstaShitGram, en la pedorra red del pajarito azul... la lista sigue.

Necesitan, por lo visto, ese masaje narcisista de millones de tipos diciéndole forradas al oído, pensando que así son importantes y al verse deseables, compiten con sus congéneres por conseguir mas masculinos disponibles.

El punto es que esta fémina venía con todas las intenciones de ser mantenida a cuerpo de reina... a cambio de nada.

Aclaro. He tenido unas cuantas novias que tienen similar razonamiento, piensan que por estar adheridas a una cachufleta, tienen derecho a todo a cambio de nada.

Como a esta fémina le aclaré con suma precisión que nada de andar compartiendo habitación, que quería estar solo, que ella era bienvenida en la medida que no jodiera... rápidamente bajó los decibeles y se puso a todo con la situación.

La única protesta que esgrimió fue que le hubiera gustado estar en una cama doble (la que yo ocupaba) y no en una cama de una plaza, "-... porque yo estoy acostumbrada a dormir en cama grande" (sic)

Quéselevaahacer... no se puede tener todo en esta vida.

Destaco algunos comentarios jugosos de la fémina tanto a la hora de comer, como cuando hacía fotosíntesis despreocupadamente en una reposera en la playa, bajo una sombrilla.

Uno de esos comentarios, fue el de "-... nosotras las mujeres, nos merecemos estar así" (así, sin hacer nada, infiero).

Postura característica del género cuando consideran que estar tujes arriba sobre una colchoneta, asoleándose o tomando sombra, es un derecho adquirido simplemente por ser mujer.

Una de las intenciones ocultas de la fémina era la de mudarse de catrera.

Me lo comentó veladamente varias veces, haciendo este humilde escriba, caso omiso de tales decires.

Y otro comentario fue que me vio escribiendo en la computadora, dado que estoy actualizando algunos capítulos del libro que mas adelante va a ser editado e impreso... cuando las librerías tengan acceso masivo de clientes, no antes.

La referencia fue "-... ¿con quien te estás escribiendo?"

Por supuesto, cualquier mujer siempre está pendiente que un eventual masculino la atienda a ella y no a otra, mi respuesta fue muy simple y taxativa: estoy reescribiendo algunos capítulos de un libro de próxima impresión.

Otra de las preguntas, jugosa sin dudas también, fue el porqué de haberla invitado a ella.

Mi respuesta, no podía ser mas sencilla.

"-... me gusta compartir la mesa y la playa, con gente con cerebro".

Aunque hasta el momento, no había dado extensivas muestras de andar usando a destajo toda su dotación neuronal.

Yo venía esperando la pregunta (o preguntas) que cualquier mujer jamás se priva de hacer: sobre las ex-novias.

Por qué estás solo, porqué no viniste con tu pareja, porqué no las mencionás... son curiosas en grado superlativo.

Eso, bajo una sombrilla cuando el sol tangenteaba el horizonte por la tarde.

Mi respuesta fue muy simple.

"-... tu género no sabe bien lo que quiere, salvo que sea hijos, ser mantenidas y tener una vida tranquila, dando lo menos posible. Unas cuantas ex-novias así me lo han manifestado, y ellas son felices en la medida que reciban sin tener que dar nada. Si bien eso no es lineal, es, lamentablemente, bastante frecuente. Además, podés hacer de todo por una novia, y luego, dejarte sin ningún tipo de excusa racional".

Le puse varios ejemplos de «ex's» y de como me dejaron.

Siempre hay infidelidad de por medio. Ninguna mina te deja porque de un día a otro, se le ocurrió hacerlo.

Le comentaba de una que, años ha, encontré en su departamento, del que tenía llave, junto con otro masculino en el hidromasaje.

Otra, que antes de suicidarse (y que encima, convivíamos) había tenido una ardiente aventura durante un retiro espiritual.

Mención especial a otra con quien estuve casi dos años y medio, quien de un día para otro, me escribió diciéndome "-... quiero estar sola, yo te llamo", y a los tres días... ¡estaba saliendo con otro tipo tomando algo en una emblemática plaza de su ciudad!

La misma que me había dicho en un momento, que quería otro hijo para que le hiciera compañía a su actual retoño.

La misma que se quejaba porque yo le había comentado que se quedaba hasta altas horas escribiendo en su teléfono, mencionando ella que yo la había calificado muy negativamente al respecto (como si me importara con quien se escribe), diciendo que estaba intentando arreglar el mundo, cuando en verdad... lo que buscaba era tener otro novio y descartarme sin muchos melindres.

Como mienten, por favor... cuando tengan una novia que se la pasa gran parte del día con su celular escribiendo, piensen que instantáneamente está levantándose tipos. En la errónea creencia que uno es pelotudo y no se da cuenta de nada; es una afrenta a la inteligencia.

De todos modos, hay que aceptar que las féminas buscan tipos con mayor poder adquisitivo, excepto esta a la que mencionaba, que estaba pelotudificada por un gaznápiro que escribía oligofrenicidades en Internet, y que no tenía ni para caerse muerto... pero le gustaba las forradas que escribía, y para una mujer, es suficiente.

Y encima, el fulano era miembro del Foro.

Le comentaba a mi amiguita playera, que con el tiempo, de tan exigentes que se ponen, terminan quedándose solas.

Porque creen que siempre van a ser jóvenes, atractivas, deseables y que van a tener una cohorte de pelotudos corriendo tras ellas, hasta que se dan cuenta, como muchas de las féminas con las que estuve, que al final, se quedan solas, y que los hombres no les prestan atención, y, como se dice en España, son las denominadas "mujeres transparentes"... ¡porque nadie las ve!

Para una mujer, nada peor, que otra mujer.

Compiten a diario con cualquiera de sus congéneres, porque no son capaces de brillar por esfuerzo propio, de ahí que no suelen ser capaces (salvo honrosas excepciones) de generar contenidos propios, de ahí que se pasen copiando y retransmitiendo todo lo que reciben, creyéndose así creadoras e innovadoras.

Tal como le comentaba a mi amiguita playera, son muy competitivas... a la par de mentirosas.

El Foro está lleno de ejemplos de féminas que prometían amor eterno hoy, y como mencionaba esta ex-novia mas arriba, te dicen que quieren quedarse solas y en menos de media semana, ya están coqueteando con otro tipo.

Y no fue la única ex-novia que se comportó así.

Mi compañera de bungalow no decía nada, evitaba emitir comentarios al respecto, porque sin dudas, habrá utilizado en su momento, los mismos argumentos discursivos para abandonar un novio para reemplazarlo por otro sin que le tiemble siquiera, una pestaña.

Solo atinó a decir que una mujer tiene derecho a estar con el hombre con quien se sienta mas cómoda, y que no le importaba en lo mas mínimo, si a él no le gustaba ser descartado.

Egoísmo femenino en grado superlativo, añado.

No me privé de decirle que al final, tales mujeres con esa torcida mentalidad, terminan quedándose solas.

Creen que la lozanía de sus cuerpos, por mas sesiones de gimnasio o de tratamientos de belleza pasivos que tengan, les va a mantener siempre atractivas, la realidad es que pasada una cierta edad, se recontrajoden, porque los tipos buscan otras minas menos agresivas, mas turgentes... y menos hinchapelotas.

Por eso, pajarita: seguí pelotudeando buscando tipos por Internet.

Vas a conseguir montones de hombres, de ahí que te duren o que quieran convivir con vos... hay un largo e improbable camino.

Es sabido que en las playas, las féminas suelen enfundarse en mínimos trajes de baño para exhibir sus encantos.

Algunas, mas afortunadas por Natura, tienen físicos privilegiados; otras, quienes necesitan pasar por salones de belleza femenina, tratan también de mostrarse deseables.

Pero todas, sin excepción, están a la búsqueda de algún masculino, así tengan uno al lado.

Por supuesto, si a uno se le escapa la mirada hacia una turgente anatomía femenina, el comentario hiriente y filoso no tarda en llegar.

Curiosa fue la situación, habida cuenta que estaba leyendo mi libro con fruición, y mi compañera de sombrilla emitió un cruento comentario sobre dos congéneres que se paseaban mostrando sus respectivas retaguardias (y de quien ni me había dado cuenta); algo así como "-... miralas a esas dos, tienen el culo blanco, se ve que recién llegaron"

Y yo subí la mirada para intentar ver en efecto esas dos posaderas, que eran dentro de lo calificable como «normales», pero para una mujer, sin dudas, representan un riesgo inaceptable pensando que su masculino se va a ir con ella/s.

Ahora, lo mas divertido era que mi invitada no era ni mi amante, ni una novia, solo una amiga y no mucho mas que eso.

Aún así, no se privaba de emitir tales comentarios... no hay dudas que una mujer rápidamente desarrolla sentido de propiedad para con un masculino.

Esa noche era la última de la Srta. en cuestión en este simpático balneario.

Fuimos a cenar comida japonesa (algo que me imaginé que tal vez, aquí, no existiría) y después ella se fue a su habitación, y yo me quedé escribiendo un rato.

Terminé mi redacción, guardé el trabajo, apago la computadora, y encaro para mi dormitorio, para irme rápidamente a dormir, dado que estaba bostezando como un elefante marino mudando la piel en la playa.

¿Quien me despierta?

Pues, la fémina, enfundada en traje de Eva, metiéndose en mi catrera con todas las intenciones de tener una noche «de sábanas», antes de irse al mediodía del día siguiente.

Estuve tentado a mandarla directo a su habitación y que me dejara dormir; pero, total... ¿qué se pierde?

 :shm2:

Al día siguiente la acompaño a tomar su ómnibus, el viaje es corto, apenas cinco horas. Otra vez acarreando una voluminosa maleta, y noto que la fémina estaba demasiado silenciosa para su estándar hablador.

Tal vez la noche de sábanas le cambió el semblante, o le hubiera gustado quedarse mas tiempo... ya algún día me lo dirá, en ese sentido, las mujeres no se privan de comentar nada a nadie. Y menos a un hombre con el que convivieron.

Ella partió, y yo nuevamente, estoy haciendo fotosíntesis munido de mi libro.

De esta corta experiencia playeril, con esta amiga de años, me dejó algunas experiencias bastante demarcatorias.

Por un lado, cualquier mujer cree que al ser invitada, merece ser atendida a cuerpo de reina.

En eso, se asemejan bastante.

Por otro lado, tarde o temprano, buscan fidelizar a su masculino, así no compartan habitación ni cama.

Por otro lado... son celosas en grado superlativo.

No toleran la competencia, ni siquiera, de la idea que tengan competencia.

Después, que no pueden prescindir de sus teléfonos celulares para estar intercomunicadas con el mundo, básicamente, a través de las redes sociales.

Y por último, consideran que los hombres con los que están, les pertenecen. Y así emiten comentarios al respecto, para dar a entender, que ellas son quienes deciden con quien uno puede estar.

Aunque pretendan transformarse en parejas estables, y luego, te digan con cajas destempladas "-... quiero quedarme sola, yo te llamo", nunca hay que confiar en una mujer que dice algo así, porque está buscando otros tipos por las redes sociales, redes de levante, FaceShitBook, InstaShitGram y la pedorra red del pajarito azul.

Y no olviden jamás que cuando una mujer los bloquea en cualquier red social, es porque tiene chanchullos muy turbios que ocultar y no quiere quedar como una yegua recontragarca de décima categoría.

Insisto sobre un punto. Podrán ser todo lo liberadas que quieran, pero en el fondo, no quieren quedarse solas un carajo. Quieren un tipo a su lado, que las contenga, que las ayude, que las entienda, que les pase abundante efectivo... aunque anden buscando otros por redes de levante y/o similares.

Por eso. Mujer que les diga que quiere quedarse sola, que por el momento no quiere estar con nadie... debería decir la verdad. Que encontró otro tipo y que está manteniendo una inmunda relación en paralelo, haciéndose la boluda cósmica para que sus amistades y familia, no la califiquen con penosos apelativos.

Llévense a amigas de vaGaciones.

Disfruten de la presencia femenina el tiempo que puedan, van a ver como se adoptan posturas muy posesivas, y luego, cuando la vacación concluye, se ponen mal porque vuelven a su estado de soltería.

Y no olviden nunca, Sres., lo que una comediante y actriz argentina, Gabriela Acher, en uno de sus espectáculos mencionaba:

"-... nosotras las mujeres, venimos con fecha de vencimiento".


Penoso pero real.

Saludos!

Sale con fritas!
Y con sushi.

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Desconectado Elbati

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Re:Las mujeres y las vaGaciones.
« Respuesta #1 en: 08 de Febrero de 2021, 05:33:31 am »
Lo que vos hablas Juan es la hipergamia femenina en si mayoria responden asi, se les moja la cachufleta cuando uno esta en pareja y por alguna razon hacen contacto con una persona de mayor nivel economico o de estatus o con mas poder segun sus creencias.
Lo que hay que plantearse es porque atraemos ese tipo de mujeres, no son todas asi.

Desconectado juanpindonga

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Re:Las mujeres y las vaGaciones.
« Respuesta #2 en: 09 de Febrero de 2021, 06:50:13 am »
Lo que vos hablas Juan es la hipergamia femenina en si mayoria responden asi, se les moja la cachufleta cuando uno esta en pareja y por alguna razon hacen contacto con una persona de mayor nivel economico o de estatus o con mas poder segun sus creencias.
Lo que hay que plantearse es porque atraemos ese tipo de mujeres, no son todas asi.

Es verdad, el Bati.

No son todas así.

Hay algunas que son peores.

Pruebas al pie.

Después de un día de mal tiempo, lluvia, viento y bajas temperaturas, Febo decidió, finalmente, asomar su caripela y rostizar a cuanto veraneante se asoleara bajo sus rayos en esta playa.

Digo en esta, porque al norte, en donde hay un balneario gigante, se veían negras nubes que presagiaban lluvias y malos tiempos.

El tema es que después de desayunar, munido de sombrilla, reposera, toalla, libro y en patas, fui a disfrutar de la playa.

Elegí montar mi minicampamento cerca del agua, protegido por la sombrilla del viento y del potente sol veraniego.

Cerca mío, sin que yo pudiera verlas porque estaba cubierto por la sombrilla, había un compacto grupo de féminas cuyas edades orillarían los 25 añitos.

Había alguna mas veterana, pero mucho no me preocupé, mi libro es mas interesante que la retaguardia de una fémina, al menos, hoy día.

Y las escuchaba hablar.

Refiriéndose a los novios que dejaron en sus respectivos terruños.

Fueron salvajemente despellejados.

Mientras las escuchaba cotorrear cuales cacatúas en celo, percibía la enorme envidia que le suelen tener de los hombres.

Despotricaban contra todo.

Que si le gustaba jugar al fútbol, que si quería salir con los amigos a comer, que salía a entrenar en bicicleta, que trabajaba muchas horas... joder, ¡no hay poronga que les venga bien!

Si bien no las veía, solo las escuchaba, se estaban mostrando los teléfonos celulares, compartiendo lo que diferentes tipos les habían escrito.

Me imagino que los flacos que andan de cacería por Internet, buscan polvitos y luego, su ruta.

Ellas, buscando también tener relaciones por fuera de su pareja, sin tener ningún tipo de cargo de conciencia.

Dicho en lenguaje coloquial: les importa un pimiento ser infieles.

Arrancan con el FaceShitBook, con el InstaShitGram o con el pedorrísimo pajarito azul para luego pasarse sus respectivos teléfonos celulares y conversar vía Guasáp.

La mujer, estimado El Bati, y en base a experiencias recientes y pasadas, es infiel por naturaleza.

Mentirá un poco sobre su condición... pero como me comentaba un psiquiatra tiempo atrás, que se han transformado en los seres mas infieles de la galaxia.

Y eso lo escucha el galeno a diario; minas que con hijos, no dudan en bajarle la caña a cuanto tipo se les cruce, porque saben que están amparadas con la intimidad de sus teléfonos celulares, y con la absoluta falta de escrúpulos de su género y ademas, de la inexistente condena social que a toda mujer le debería caer al ser infiel.

Estas atorrantas vecinas de playa, así me lo demostraban.

Hablaban de los respectivos novios, mientras mandaban sus fotos apenas enfundadas en circunspectos trajes de baño, a flacos que conocían vía Internet.

¿Está todo perdido?

Yo creo que sí.

Porque si le decís algo a una mina que está pelotudeando con el celular, a tu lado, y que encima es tu pareja, te va a responder de mala manera, diciéndote que no está chateando con nadie... cuando en verdad, le está diciendo de coordinar un horario para poder hacer una videoconferencia sin que su pareja esté cerca.

Por eso: mienten como escuerzas en celo. Y mienten muchísimo.

Además, como buenas atorrantas que son, niegan todo de manera sistemática. Hasta que la realidad de sus malos accionares, termina decantando por su propio peso, y al hacerles requerimientos sobre su fidelidad, se hacen las pelotudas argumentando cualquier excusa baladí... y ahí te terminan dejando.

Creo que quedó distante la época en la que la mujer era fiel por su propia voluntad.

Hoy día es infiel... porque nadie la escracha diciéndole lo mala persona que es, y encima, lo hace público.

Acostúmbrense, Sres., a que con el advenimiento de poderosos teléfonos celulares, sus cándidas novias les van a ser reiteradamente infieles.

Eso, hasta que las descubran.

Como metodología para accionar con tales yeguarizas (creo que ya engloba la totalidad de las mas jóvenes) simplemente... déjenlas. Y no olviden que las mas veteranas también adoptan esas malas costumbres.

Que se vayan con esos pelotudos que conocen en las redes sociales, esos que escriben cualquier taradez y de pronto, tienen una enorme cohorte de descerebradas quienes festejan tales estupideces.

Los flacos se las empomarán, y luego, buscarán otras... finalmente, ellas se dan cuenta que no dejan de ser, ni mas ni menos, que una fémina adherida a una cachufleta.

Tan descartables como un tampón usado.

Ya les vendrán épocas en las que buscarán con desesperación un tipo que las mantenga (por supuesto, dar algo de ellas, ni en sueños), y ahí caerán en la dolorosa cuenta que no dejan de ser mas que un conjunto de orificios útiles para el solaz y esparcimiento masculino.

Y son esas mismas, quienes te cornean, que tiempo después, quieren volver frente a la desesperación de no conseguir tipos.

Por mas que tengan un montón de forros que les escriben a diario vía Guasáp o FaceShitBook.

Disfruten de sus respectivas solterías.

Y que ellas vean la forma de resolver todos esos puntos obscuros en sus respectivas vidas... creyendo que estando con varios tipos de manera simultánea, van a ser felices.

Mas que hipergamia, El Bati... es hiperinfidelidad.

Saludos!
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